Compartir

No existe mes en el que no se
hable de corrupción. A principios de septiembre la UEFA abría una investigación
al PSG por los paranormales fichajes de Neymar y Mbappé, por aquel entonces ya
se masticaba un posible caso de ilegalidad de la mano del multimillonario Nasser
Al-Khelaïfi. Ni mes y medio después el jeque vuelve a acaparar los focos mediáticos.
La Fiscalía Nacional Financiera registró la sede de Bein Sport, justamente
dirigida por el qatarí, por un posible delito de atribución irregular de los
derechos de retransmisión de los Mundiales de fútbol de 2026 y 2030. Si tiramos
de antecedentes podríamos deducir el final de esta historia, pero preferimos
primar hechos demostrables que verifican la neglicencia de los máximos
directivos.

Más billetes que en la política

Joseph Blatter deja la
presidencia de la FIFA (julio 2015). Michel Platini dimite como presidente de
la UEFA (mayo 2016). Ángel María Villar es detenido por la Guardia Civil (julio
2017). Tres grandes instituciones untadas a base de dinero ilegal es el
preludio a la era de la corrupción. Ni mucho menos se trata de una tradición
obligatoria de máximo cumplimiento, aunque por currículum parece ser así. Repasemos
cuentas. Ángel María Villar percibía unos 750.000 euros al año, ni juntando los
descomunales salarios de Trump (350.000 dólares) y Merkel (250.000 euros) se
alcanza la surrealista cifra de Villar. Pero no era suficiente para él ni para
el resto de 'cabecillas' de la 'operación Soule'. Recordemos que Juan Padrón,
vicepresidente económico de la RFEF; Ramón Hernández, secretario de la
Federación tinerfeña y Gorka Villar, hijo del presidente, también estaban
involucrados en la trama.

Anteriormente, justamente tras el
escándalo de Blatter en 2015, la FIFA pone a Infantino al frente de la presidencia
y desde ese momento se lleva a cabo un 'proceso de limpieza'. Las medidas más
llamativas radican en limitar a 12 años el mandato del presidente de la FIFA, en
informar públicamente de los sueldos de la junta directiva e incluir a una
mujer en el Consejo. De momento, no han saltado las alarmas.

La consigna siempre es la misma

Durante más de 20 años nunca se
había alterado de tal manera estos organismos que, sin lugar a dudas, son tres
de los más importantes. ¿Se imaginan un Mundial amañado? ¿Y una Eurocopa? ¿Quizá,
un partido de la selección? Espero que su respuesta sea un “no” de lo más
rotundo, pero si nos ceñimos a antecedentes lo suyo es que acaben dudando.
Blatter, Platini y Villar han infringido la legalidad utilizando al fútbol como
un mero utensilio de ganar dinero. Ni pasión, ni deportividad, ni siquiera un
mínimo de dignidad. Nada, no hay manera. Lo más llamativo es que nadie parece
aprender, puesto que se promedia un gran escándalo por año.  ¿Tan fácil es engañar a la gente? ¿Realmente
les compensa? Lamentablemente, debe ser así ya que ninguno de los tres sigue en
prisión. En fin, no hay medicamento que cure a los corruptos…