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23 de diciembre de 2011. Diego Pablo Simeone, nombrado como
nuevo técnico del Atlético de Madrid. Dos semanas después, el siete de enero de
2012 se produjo su debut con el equipo de sus amores en la Rosaleda. Tras el
encuentro, 0-0, con un Atleti ultradefensivo y tácticamente impenetrable. Ese
fue el punto inicial de un proyecto plagado de éxitos que a día de hoy tiene
continuidad.

Seis años después el conjunto colchonero volvía a la
Rosaleda, al lugar donde empezó todo. Un equipo de autor que ha evolucionado
hasta tener un libro de estilo característico, como se pudo ver sobre el verde
del estadio malagueño un día más.

Este partido ya se ha visto a lo largo de los años en
múltiples ocasiones. Sin mostrar su mejor versión (como si ocurrió ante el
Sevilla en el Calderón), el Atleti ofreció un encuentro poco vistoso y lúcido
pero efectivo. Sólido en defensa, jugando con los minutos esperando a desgastar
al Málaga para asestar dos zarpazos mortales al conjunto malacitano. Tres
puntos vitales en la pelea por la tercera plaza.

Durante el primer tiempo, los de Michel monopolizaron la
posesión de balón pero el Atlético de Madrid fue mucho más certero,
aprovechando uno de los pocos acercamientos que tuvo al área de Kameni. En el
minuto 25, una buena acción de Torres dentro del área terminaba con Koke
recogiendo el balón y batiendo al guardameta del Málaga con un disparo cruzado
del futbolista madrileño en la que fue la única ocasión clara dentro del área
del conjunto de la capital de la costa del sol. Un gancho directo a la frágil
mandíbula del equipo sureño.

El Málaga tampoco dispuso de demasiadas ocasiones, pero la
más clara, sin duda, estuvo en las botas de Keko.

Al descanso, 0-1, tras 45 minutos de mucha intensidad, pero
de muchas imprecisiones y pocas ocasiones y juego. La segunda parte tuvo de
nuevo, al Málaga como dominador del esférico ante un Atlético defensivo y
conformista, como consecuencia del cansancio y el virus FIFA. El Cholo intentó
aportar algo de criterio y verticalidad, quitando a Thomas e introduciendo a
Correa. Sin embargo el ritmo del encuentro bajó y entró en una fase de sopor e
intrascendencia. El equipo de Michel, voluntarioso pero impotente, intentó
penetrar sin éxito en el inexpugnable entramado táctico de Simeone. El
Atlético, con la gasolina justa, no pasó apuros.

El Málaga se desgastó peleándose con la muralla defensiva
colchonera y en el minuto 73, el Atleti aprovechó su momento para sentenciar al
Málaga. Primero con una ocasión de Griezmann que no materializó y treinta
segundos más tarde, con un disparo de Filipe que besó las redes de Kameni. El
“principito”, Fernando Torres y el lateral brasileño trenzaron una jugada que
concluyó con un regate fallido del delantero de Fuenlabrada que recogió Filipe
Luis y que en el área pequeña, picó por encima del guardameta camerunés para
establecer el 0-2. Partido cocinado a fuego lento y al estilo Atleti.

Con la ventaja de dos goles, inexplicablemente se pudo ver a
un Málaga mucho más incisivo y ambicioso, teniendo hasta tres ocasiones claras
con dos magníficas intervenciones de Oblak. Paradojicamente, el Atlético,
defensivo y contemporizador durante todo el segundo tiempo hasta el gol del
lateral brasileño, comenzó a recibir todas las ocasiones que no había sufrido
en todo el partido. Simeone movió ficha, dio entrada a Godín y Gimenez para
anestesiar definitivamente el encuentro y echar el lazo los tres puntos, para
dormir provisionalmente tercero a la espera de lo que haga el Sevilla ante el
Sporting.

Si el Atlético es una balsa de aceite, el Málaga es todo lo
contrario. Tres derrotas consecutivas, en una decepcionante temporada donde han
pasado ya por el banquillo de la Rosaleda tres inquilinos. Primero Juande
Ramos, después Marcelo Romero, y por último, Michel. Con Juande, cinco
victorias. Sin él, solo una. Una única vez en los últimos dieciséis encuentros.
Unos números que confirman la depresión que atraviesa el equipo de la capital
de la costa del sol.

La peor de las noticias, junto a la derrota, es la lesión de
Miguel Torres, que se tuvo que marchar lesionado a los 15 minutos de juego, y
fue sustituido por Fede Ricca. Un Málaga que de no ser por Sandro, estaría en
apuros mucho mayores que los que atraviesa a día de hoy.