Compartir

Otra vez. Como en 2008 ante el Fenerbache y como en 2010
contra el CSKA. La historia de amor correspondido con la Europa League quedará
para la posteridad por haber ganado hasta cinco trofeos de la segunda competición
europea…pero la Champions sigue dando la espalda al Sevilla que lo intentó
hasta el final, pero que perdonó a su rival y acabó pagando caro no haber
sentenciado a un Leicester herido en la ida.

Cómo cambia todo en tres semanas. Los dos equipos en aquel
entonces estaban en las antípodas del fútbol. Los de Ranieri (técnico en aquel
entonces) nadaban en un pozo sin fondo en la liga, coqueteando con el descenso,
y el Sevilla atravesaba su mejor momento, peleando la liga a Real Madrid y
Barcelona. Esta vez, los papeles estaban invertidos. Desde que Craig
Shakespeare dirige a los foxes, el Leicester recuerda al conjunto que ganó el
curso pasado la Premier League. Con un futbol muy directo, poco elaborado, pero con la fe y
convicción de tiempos pasados, los ingleses han recuperado su mejor versión
ante un Sevilla poco afortunado e impreciso.

Fallón en acciones como en la jugada del 1-0, anotado por el
capitán, Wes Morgan. Sin haber creado apenas peligro en la primera parte, un
centro al segundo palo en situación de balón parado, pilló desprevenido a
Mercado, que no acertó a despejar y casi sin querer, el defensa del equipo británico
la empujó a las redes de la portería defendida por Sergio Rico.

Incluso también en la jugada del 2-0 cuando en la segunda
parte Albrighton aprovechaba un mal despeje de Ramí en el área para rematar a
bocajarro al portero del Sevilla. Demasiados errores en campo propio y falta de
fortuna en el otro lado de la medular. Nasri tuvo un mano a mano con Schmeichel
 nada más empezar el partido, que habría
sido definitivo para el devenir de la eliminatoria, pero de nuevo, el equipo
español perdonaba la vida a su rival.

Precisamente, el partido de Nasri puede ser determinante
para el futuro del jugador francés en el Sevilla. Llamado a ser la mayor fuente
de fútbol de su equipo, estuvo intrascendente, errático con el balón y
ralentizando el juego. Un futbolista que ha ido de más a menos a lo largo de la
campaña y que con fallos imperdonables como el de hoy, puede haberse puesto a sí
mismo la cruz: Nasri se autoexpulsó al encararse con Vardy, que buscó provocar
al francés para forzar la segunda amarilla. Inexplicable e incalificable el
error del ex del Manchester City, que entró al trapo de las malas artes del
delantero inglés, dejando con un jugador menos a su equipo con 2-0 en el
marcador.

Escudero pudo acabar con la agonía en el segundo periodo,
cuando estrelló un disparo contra la madera, quedándose a centímetros de
alcanzar la gloria. Y NZonzi tuvo en su mano poder mandar el partido a la prórroga
cuando Danielle Orsato decretó un penalti cometido por el portero danés del
Leicester sobre Vitolo. De nuevo, Schmeichel (el mejor jugador de los suyos
durante los 180 minutos) evitó el tanto del Sevilla, que volvió a marrar otra
pena máxima en la eliminatoria. En esa jugada, el King Power Stadium celebró la
parada del guardameta como un gol, y ya sí se vieron en cuartos de final. Vardy
y Slimani perdonaron el 3-0 pero no tuvieron que lamentarlo, ya que los de
Nervión estaban absolutamente desfondados y solo, a base de balones aéreos,
buscaron el milagro de la prórroga. Incluso Sampaoli, absolutamente desquiciado, terminó expulsado. 

No pudo ser y el Leicester seguirá soñando con cotas mayores
en la Liga de Campeones mientras que el Sevilla debe despertar para volver a
donde merece por su grandeza y de donde nunca debió salir.