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Victoria, tres puntos y liderato provisional del FC Barcelona a la espera de lo que haga el Real Madrid esta noche en el Estadio de la Cerámica contra el Villarreal. Eso ha sido lo más destacado de un partido difícil de tragar que nos ha dejado poco fútbol, pero mucho esfuerzo y lucha por parte de ambos equipos.

El Atlético de Madrid dio lo mejor de sí en los primeros 45 minutos. Una primera parte en la que fue muy superior a su rival, en la que llevó el peso del juego, pero en la que no materializó las ocasiones que tuvo. Por su parte, el Barcelona llegaba poco, pero con más claridad y más sensación de peligro que los rojiblancos. Tanto fue así, que en las pocas que tuvieron, los azulgrana se adelantaron por medio de Luis Suárez tras varios rechaces en el área, sin embargo, el colegiado Mateu Lahoz vio una mano previa del uruguayo y pitó falta. El tanto no subió al marcador, y el partido se fue con 0-0 al descanso dejando la sensación de que los de Simeone se quedaban sin su premio del gol.

En la segunda parte el encuentro se igualó. El conjunto culé, que había renunciado a tener el balón y sacarlo jugado desde atrás durante la primera parte -el físico de los delanteros rojiblancos no daba para mantener la presión alta de los primeros 45 minutos-, pudo optar por un juego menos directo, en el que el Atleti casi siempre salía beneficiado pues lo conoce mejor, y más elaborado. Los de Luis Enrique tenían más la pelota. Y sin embargo, seguían sin conseguir generar su fútbol de ataque. Aún así, hicieron lo suficiente por acercarse más al área rival, meterse con el balón en el territorio de Oblak y acumular más jugadores en esa zona.

Luis Enrique había apostado por un 1-3-4-3 en fase ofensiva, con Mathieu, Umttiti y Piqué en defensa, y por un mediapunta con llegada como Rafinha, para ser más fuerte en las áreas. En una de esas acciones llegó el tanto del brasileño, que fue el encargado de abrir el marcador. El canterano se aprovecho de varios rechaces dentro del área para meter la bota y empujarla dentro de la portería en el 64'. Y cuando el Atlético estaba más tocado con ese gol en contra después de todo el esfuerzo de la primera mitad, apareció Godín para hacer justicia en el marcador. El capitán rojiblanco emergió para peinar una falta lateral, que desvió lo justo para que Ter Stegen no pudiese hacer nada.

Los minutos pasaban y a pesar de que los de Luis Enrique lo intentaban, viendo que el liderato era posible, lo lógico era pensar que el partido terminaría en tablas. Sin embargo, surgió el hombre tocado por la varita: Leo Messi. Apenas se le había visto durante el encuentro, pero como todos lo genios del fútbol, apareció cuando más se le necesitaba, como casi siempre. Él fue el encargado de colgar una falta lejana en perpendicular con la portería. El argentino la tocó suave para que el balón tardase en bajar y a él le diese tiempo a meterse en el área buscando una devolución. Tras un despeje de la defensa colchonera el esférico le cayó al Barça que encontró a Luis Suárez. El uruguayo vio como Messi entraba sólo en el área y se la puso para que el diez azulgrana batiese a Oblak a la segunda, después de que el balón quedase muerto al golpear primero en Savic. En un partido con poco fútbol en el centro del campo, el juego en las áreas pasó a ser fundamental, y ahí el Barça se hizo dueño y señor.

Con estos tres puntos, el Barcelona se coloca líder provisional con 52 puntos y mete presión a un Real Madrid con dos puntos y dos partidos menos: el de esta noche contra el Villarreal y el partido aplazado contra el Celta de Vigo.