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El Real Madrid comenzó el partido mandando en el juego,
ostentando la posesión, con un Benzemá muy entonado, participativo y despierto.
Anotó el primer gol de la semifinal contra el América, y de nuevo, abrió la
lata tras cazar un rechace por estar en el sitio. Gol de delantero centro puro
en los primeros nueve minutos, que podía hacer pensar a los espectadores que el
partido iba a ser un absoluto repaso del Real Madrid…pero no fue así, ni mucho
menos.

A partir de ese preciso instante, los blancos pusieron el
“modo ahorro” y se dejaron ir. Partido de spa, de baño y masaje, para un Real
Madrid que se echó a dormir y dio alas a un Kashima Antlers futbolisticamente
inferior sobre el papel, pero que imprimió intensidad para llegar al área del
conjunto que dirige Zidane y aprovechar la desconexión mental de su rival. En
algunos tramos, superior al Real Madrid. El futbol de ataque del equipo nipón
se volcó hacia la banda de Marcelo (que cuajó una actuación absolutamente
lamentable) y generó problemas a un relajado Real Madrid.

Al filo del descanso, Shibasaki aprovechó un error de
Varane, tras no acertar a despejar de forma contundente un balón en el área
madridista. El jugador nipón cruzó el disparo por bajo, para que Keylor Navas
no pudiera evitar el tanto.

Tras el descanso, el Kashima se adelantó en el marcador con
un disparo de Shibasaki desde la frontal del área blanca para sacar los colores
a un indolente Real Madrid, puesto contra las cuerdas por el primer finalista
asiático de la historia en un Mundial de clubes. La reacción de Zidane no se
hizo esperar, ordenó a Marcelo adelantar su posición y perfiló sobre el tapete
un esquema 3-4-3, con Casemiro, Varane y Ramos como defensas, carrileros
abiertos; Carvajal y Marcelo, con Modric y Kroos en el medio y arriba
Cristiano, Benzemá y Lucas Vázquez.

Precisamente, gracias al extremo gallego, vino el tanto del
empate del Real Madrid en el minuto sesenta de partido. Arrancada del de Curtis
desde la banda derecha, internada en el área, agarrón y derribo de un defensa
japonés: Penalti justo decretado por el colegiado. Desde los once metros,
Cristiano puso el 2-2.

El encuentro entró en una fase extraña, en la que el Madrid
se atascó, el Kashima se parapetó en defensa y buscó sus opciones a la contra.
Zidane dio entrada a Isco para quitar a Lucas Vázquez (un cambio absolutamente
ilógico) y los problemas se acrecentaron. El Kashima lo dejó todo para el final
y puso en aprietos al Real Madrid. Y pudo ser peor de no ser porque el árbitro
perdonó una segunda amarilla a Sergio Ramos y por ende, la expulsión al capitán
blanco. Aún así, con once sobre el campo, el equipo japonés dominó al Real
Madrid en los últimos compases de partido y tuvo muy cerca el 2-3 en el en el minuto
93.

Y como suele ser habitual, el que perdona, paga. El Real
Madrid se rehizo, y en el tiempo extra, Cristiano Ronaldo (que había cuajado un
mal partido durante el tiempo reglamentario), fue demasiado para un Kashima
Antlers que sufrió las “iras” del vigente y flamante ganador del Balón de oro. Marcó
el tercero gracias a un pase sublime de Benzemá, y sentenció con un gran gol
tras controlar un mal disparo de Kroos.

 De esta forma, se termina un año 2016 sublime para el conjunto blanco: tres títulos desde que llegara Zidane al banquillo madridista. El equipo arrancará el año 2017 con la escarapela de mejor equipo del mundo. Hasta entonces, merecidas vacaciones para unos jugadores que han logrado ganar la liga de campeones, supercopa de Europa y el Mundial de clubes. Serán sin duda unas blancas y felices navidades para la familia merengue.