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913 días después volvía el Real Madrid a Lisboa, donde se
gestó la consecución de la décima copa de Europa. Un territorio que genera
recuerdos felices por ganar aquella final al Atlético de Madrid, pero que en
absoluto era una plaza facil. Los blancos jamás habían conseguido una victoria
jugando contra equipos portugueses en partido oficial. Para romper la
estadistica, Zidane mantuvo el esquema táctico que tanto éxito tuvo en el
Calderón. La única novedad fue la entrada en el once de Sergio Ramos por Nacho
en el eje de la zaga. Los demás, los mismos. Benzemá volvía a quedarse en el
banquillo.

El partido en su primera mitad tuvo dos vertientes. Una en
la que durante media hora, no pasó prácticamente nada. Lo único destacable, las
internadas de Bale por banda buscando centros a Cristiano. Sin tiros a puerta.
El primero llegó a balón parado, por una falta lateral botada por Modric, a la
frontal del área pequeña. Remate de Cristiano en semifallo, y con cierta
fortuna, el balón queda muerto para que Varane, tirándose al suelo y con la
pierna izquierda, la empuje a la red. 0-1.

A partir de ese preciso instante, el encuentro entró en una
fase mucho más rítmica, con más acercamientos al área. Por parte del Sporting,
el principal peligro estaba en la banda derecha del ataque portugués, con
Gelson haciendo sufrir a Marcelo. El lateral brasileño se vio superado, y a
falta de pocos minutos para el final tuvo que cometer una falta en el vértice
del área que le costó la amonestación. La ocasión más clara de los leones de
Portugal llegó en esa misma jugada, con un disparo de Bruno Cesar que a punto
estuvo de sorprender a Keylor Navas. Previamente Ramos tuvo que despejar de
cabeza un disparo muy peligroso, dirigido entre los tres palos. La última de la
primera mitad la tuvo Cristiano, con un disparo de falta que acabó despejando
la defensa portuguesa.

Si en los primeros cuarenta y cinco minutos el Madrid mostró
una cara gris, en el segundo asalto fue un equipo aun más indolente. Apenas
inquietó la portería de Rui Patricio. Incluso por momentos, y jugando un tramo
del segundo tiempo con un jugador menos por la expulsión de Joao Pereira por
propinar un puñetazo en el estómago a Kovacic, el Sporting fue mejor que el
conjunto blanco. De hecho, llegó a empatar el partido de penalti a falta de
diez minutos para el final por una mano cometida incomprensiblemente por
Coentrao (que salió en sustitución de Marcelo, que se marchó tocado). Gol de
Adrien Silva para poner el empate a uno. Las malas noticias se acumulaban
porque antes, tanto Bale como Marcelo se 
tuvieron que marchar lesionados.

A partir de ahí, al Real Madrid no le quedó otra alternativa
que buscar el segundo tanto porque con ese empate a uno y con el resultado de
Dortmund (con el Borussia ganando al Legia 8-4), estaba condenado al segundo
puesto del grupo.

Finalmente, en el arreón en las postrimerías del encuentro tuvo
premio gracias a un gol de Benzemá de cabeza, tras un centro de Ramos. El francés
salió en lugar de Isco durante el segundo tiempo y rubricó el partido con ese
testarazo a las redes de Rui Patricio. Dos tiros a puerta, dos goles. Máxima
efectividad para un Real Madrid que volvió a dar una pobre imagen. El equipo
acusó el cansancio y se vio una versión con poca frescura.

Lesión de Bale y Marcelo: Marcelo, con molestias en la parte
posterior del muslo, se marchó por prudencia dejando su sitio a un Coentrao que
demostró que su nivel está muy lejos del nivel que debiera tener un futbolista
del Real Madrid.

Más preocupante parece la lesión del galés, con un fuerte
golpe en el tobillo, muy inflamado tras la contusión, se tuvo que retirar
cojeando. En las próximas horas se le harán pruebas que determinen el alcance
de la lesión.

El Real Madrid se asegura el segundo puesto y tendrá que
disputar contra el Borussia de Dortmund en el Bernabeu en la última jornada, la
primera plaza.