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Nunca antes el refrán 'como pez en el agua' había sido más que literal. La vida de Ona Carbonell es parecida a la de una sirena y pocas veces se la ve fuera del agua, a excepción de cuando recoge sus merecidísimas medallas. Irá junto a Gemma Mengual a los Juegos Olímpicos de Río en representación de España en natación sincronizada, pero no competirá junto a su equipo. Y es que los últimos de este deporte no han sido los mejores, pero ahí está ella, su capitana, para encumbrar a la sincronizada en todo lo alto por el mundo.

A sus 25 años ya ha dejado de ser una promesa del deporte femenino español. Tantos momentos duros, esfuerzo y horas han dado su recompensa. Ya es una de las mejores.

¿Cómo es la infancia de una niña que vive por y para el deporte?

Diferente, pero magnífica porque la sincronizada siempre ha sido mi pasión y poderme dedicar a ello desde los 14 años, profesionalmente, era para mí un sueño. Dedicaba mi tiempo, las 24 horas del día, a buscar la excelencia. Es una infancia muy distinta a la de mis compañeras, no tenía tiempo para hacer otras cosas, simplemente entrenar, dormir y comer. Si ahora miro atrás volvería a hacer todo lo que he hecho porque he vivido una experiencia que el resto no ha podido.

¿Te afectaba mucho la disciplina a esas edades?

Siempre he sido bastante disciplinada. En mi casa también me educaron en el orden, en la dedicación y en el respeto, que siempre han sido valores importantes. Además, daba tanto las gracias de poder estar dedicada a ello que entendía que la disciplina, el esfuerzo y el sacrificio eran fundamentales para afrontar mi día a día. Y, a la vez, también estuve cinco años durmiendo en el club de natación de San Cugat así que compartí momentos con gente de mi edad, que eran mis compañeras de sincronizada.

¿En algún momento tuviste miedo de lo que estabas viviendo?

Miedo no, pero respeto sí. En general, en muchos momentos de mi carrera deportiva he tenido respeto a lo desconocido, a las rivales, al primer mundial, a los primeros juegos, al primer europeo… Obviamente son cosas que no has vivido antes y que te has esforzado mucho para conseguirlas. Tienes mucha presión, pero miedo no.

¿Y ahora sigues viviendo por y para la sincronizada?

Bueno, estoy a punto de acabar la carrera de diseño, que la voy haciendo poquito a poquito, no únicamente hago sincro, pero sí, es mi pilar, lo principal en mi vida. Estoy diseñando todos los bañadores, que eso ocupa tiempo, las entrevistas…

¿Concilias fuera del agua?

Soy muy organizada porque el orden te ayuda a saber hacer bastantes cosas, te ayuda a aprovechar cualquier segundo. Estoy acostumbrada a hacer dos o tres cosas a la vez, salir de un sitio e irme a otro, como ahora la entrevista. Creo que sobre todo eso, teniendo mucha pasión por lo que haces y trabajando muchísimo porque es duro. No paro en todo el día, todos los días del año. No es fácil, pero lo puedo llevar porque me encanta lo que hago, aunque tenga momentos en los que me dan bajones.

¿Te han dado ganas de tirar la toalla?

Sí, alguna vez que otra. Pasas momentos muy muy duros. En 2008 estuve a punto, pero bueno al final…

¿Crees que te volverá a pasar?

¡Nunca se sabe! Creo que estos momentos también forman parte de la carrera. Si todo fuera genial no sería verdadero, todo el mundo pasa baches y la mayoría son mentales. Miras un poco la balanza y al final siempre acaba ganando la sincro (se ríe).

¿Cómo se supera ese desgaste físico y mental que conlleva tu deporte?

El desgaste físico es muy, muy bestia. Entrenamos unas ocho o nueve horas al día, tenemos que tener un cuerpo muy completo, así que también hacemos cosas fuera del agua, como pesas, ballet, natación, coreografía o interpretación. Llegas a casa muy cansada. A nivel mental también, porque al final tienes una familia, una hipoteca, una casa y no puedes estar centrado únicamente en la sincro, aunque sea tu pilar. Cuesta mucho. Para mí, lo más difícil es llegar a casa y no poder irte a cenar con los amigos porque estás muy cansada.

¿Esa es la peor parte de la sincronizada?

El hecho de estar muy cansada, sí, y aunque esté entrenando y no tenga una vida normal, porque fuera del agua tienes que estirarte en la cama, en el sofá, hacer recuperación, ponerte hielo… Cuesta un poco llevar el ritmo que lleva, por ejemplo, tu pareja… Pero, en general, toda mi familia me entiende y me ayuda machismo. También la peor parte, para mí, es el frío, soy muy friolera y todo el día metida en el agua, con una humedad constante, pues tengo mucho frío (se ríe).

Con solo 25 años tienes un palmarés de lujo, ¿te sientes una de las mejores o eres inconformista y siempre quieres más?

Cuando ganas una plata mundial olímpica, pues te sientes realizado y es cuando ves que eres de las mejores del mundo, pero incluso siendo subcampeona olímpica o campeona del mundo siempre ves mucho margen de mejora, el deporte nunca frena y tus rivales siempre están ahí. Mantenerte ahí arriba no es nada fácil porque todo el mundo quiere quitarte el puesto. Hay que tener claro que por muy arriba que estés, siempre se puede mejorar.

¿La competitividad, la exigencia y el quererse a uno mismo son valores imprescindibles?

Sí, está claro. Es muy importante tener confianza en uno mismo, creer en lo que haces y ser consciente de que tienes condiciones para ello. Pero eso por sí solo no haces nada, siempre tiene que ir acompañado del trabajo y de la ilusión.

Como deportista y como mujer, ¿qué sientes cuando en los medios importan más las últimas declaraciones de Cristiano Ronaldo que un oro de las gimnastas españolas?

Bueno… Sinceramente, en parte lo entiendo porque el fútbol gusta, tiene muchísimos seguidores, la sociedad lo demanda, lo sigue, a diferencia del resto de deportes. En el nuestro no tenemos cada fin de semana una competición para que lo puedan seguir. Por otra parte, en la sincronizada los medios también nos han cuidado mucho, siempre han estado atentos y es un deporte que ha crecido muchísimo, todo el mundo conoce el esfuerzo. A veces te gustaría que todos los deportes tuvieran su visibilidad y su reconocimiento, pero entiendo que somos nosotros mismos quienes pedimos el fútbol. También el fútbol ayuda a que otros deportes tengan visibilidad porque mueven muchas masas.

¿En qué te ha beneficiado, a nivel personal y profesional, la vuelta de Gemma Mengual?

La verdad es que me ha hecho mucha ilusión, nos conocemos desde hace muchos años, hemos nadado muchos años juntas, nos conocemos, sabemos lo que queremos, lo que podemos sacar de nosotras mismas… Somos muy parecidas dentro del agua y todo es mucho más fácil.

Hace unos días a Mengual le preguntaron en El Mundo sobre el rumor de que os teníais envidia, ella dijo que no era cierto…

Pues ni lo sabía, me acabo de enterar. Que va, al revés, nos llevamos súper bien y estamos encantadas de trabajar juntas. Somos muy amigas fuera del agua.

¿Estás satisfecha con vuestros resultados hasta el momento? ¿Contemplas el oro en los JJOO?

El oro es difícil, pero estamos contentas, estamos trabajando muy bien y están saliendo las cosas cada vez mejor y creemos que tenemos posibilidades para estar en el medallero.

Soléis ser de dar sorpresas en las actuaciones de sincronizada, ¿en qué las daréis esta vez?

Con respecto al preolímpico, hemos hecho cambios de coreografía y de música que creo que van a gustar mucho. Los bañadores también se han terminado de diseñar ya y ahora los están confeccionando.

Se está hablando mucho sobre la seguridad y el zika en los JJOO. De hecho, Pau Gasol ha dicho que está pensando en si ir o no, ¿tú te lo has planteado?

No he hablado con él de este tema y la verdad es que ni lo he pensado. Lo que voy a hacer es lo que digan los profesionales. Hasta el momento ningún comité nos ha dicho nada, así que de momento no lo he pensado. Cuando digan algo ellos o alguna institución de salud diga qué prevenciones hay que tomar, pues las seguiré y ya está. 

Entonces, ¿estás tranquila?

Estoy a la expectativa de a ver qué dicen los profesionales, como yo no sé nada de este tema no puedo hablar.

¿Y qué te parece que deportistas de la talla de Gasol digan que se lo están pensado?

No sé, no he seguido este tema. No sé qué puede pasar con el tema del mosquito, solo que haré caso a los profesionales.

¿Ha sido un palo muy duro que el equipo español de sincronizada no se haya clasificado?

Sí, fue muy, muy duro, pero bueno, a la vez el equipo ha pasado por esos momentos y nos hemos levantado. Ahora están entrenando muy bien, en el europeo lo hicieron muy bien. Esta es la magia de un gran equipo, que se levante de una caída como esta.

¿Tu lesión fue clave para que no os clasificarais?

No, porque yo competí en el primer preolímpico y después fue cuando me maree, tenía vértigos y los médicos decidieron que no podía competir. No tuvo nada que ver porque competí el mismo día, con los vértigos además, y quedamos con la misma puntuación o incluso peor.

Es inevitable que te pregunte por ello, pero después de no clasificaros hubo voces como la de Ana Tarrés o Thais Hernández que os criticaron…(Me interrumpe) 

De ese tema no quiero hablar.

¿Habéis pasado página?

Ya he hablado de muchas cosas polémicas y difíciles. Tenemos dentro de dos meses un objetivo muy bonito e importante. Es absurdo hablar de estas cosas. En general, estamos al 100% compitiendo y tenemos muchas cosas por vivir. Explicar y tener que estar hablando de esas cosas me agota un poco. La polémica no va con nosotras y no, no tengo nada que decir. Entre el zika, la polémica de Ana… Al final, siempre son las mismas cosas. No quiero alimentar polémica.

¿Qué te espera después de los JJOO?

¡Unas merecidísimas vacaciones! (Se ríe) Y luego nada, vuelta al curro.