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“Mamá, mamá, sácame de aquí”. De esta forma, Jesse Lingard, futbolista del Manchester United, pedía ayuda, de forma irónica, del ataque que estaba sufriendo el autobús del equipo de la Premier League en su llegada a Upton Park, el estadio del West Ham.

En los alrededores del recinto londinense, un grupo de aficionados 'hammers' apedreó y lanzó botellas contras los cristales del autobús donde viajaban los jugadores del equipo de Louis Van Gaal.

En las imágenes captadas por los jugadores en el interior del autobús se puede apreciar cómo se tomaron con humor la situación, la cual solventaron sin mayor problema y lanzándose al suelo del vehículo como si se tratara de un grupo de 'scouts'.

Normalmente, solemos ver cómo son estos actos vandálicos desde fuera pero desde dentro, todo cambia…