Compartir

Penúltimo escenario grandioso, el Allianz Arena de Munich para ser testigo de la enorme gesta del Atlético de Madrid convertido en uno de los grandes equipos del momento. Una especie de colofón para la obra maestra de un técnico ascendido a los altares rojiblancos, Diego Pablo Simeone que ha cargado de autoestima y confianza a un equipo, una entidad deportiva y una hinchada que ya siempre espera lo mejor de los suyos. Aunque por supuesto, esta noche, ante el gigante bávaro sus chicos pueden caer. Y lo saben. El Bayern de Pep Guardiola es un rival de aúpa pese al resultado favorable de la ida de 1-0 en el Vicente Calderón.

Los colchoneros parten con ventaja gracias a ese resultado en la ida, pero saben que aguantar en territorio muniqués será tarea complicada a pesar de aquel golazo de Saúl Ñíguez. Diego Simeone pudo rotar durante el fin de semana y conseguir los tres puntos ante el Rayo Vallecano, victoria que le permitió seguir en la lucha por la Liga BBVA. No obstante, tuvo que dar entrada a Koke, Griezmann y Torres para lograr romper la muralla defensiva de los de Jémez, por lo que el descanso fue parcial.

Por su parte, el Bayern no pasó del empate en su partido de la Bundesliga ante el Borussia Monchengladbach y retrasa el alirón del campeonato alemán hasta después de la resolución de la eliminatoria ante los colchoneros y al igual que Simeone, Guardiola se pudo permitir la licencia de rotar a alguno de los jugadores más importantes como Arturo Vidal, Lewandowski o Lahm, mientras que Muller, suplente en la ida, se reivindicó marcando el único gol para su equipo.

Guardiola es el que se lleva todos los focos en la previa. En Alemania señalan que si el técnico catalán no logra ganar la 'orejona' esta temporada su paso por Alemania no habrá sido del todo satisfactorio y para ello tendrá que volver a enfrentarse a sus fantasmas, ya que por tercer año consecutivo está obligado a remontar en semifinales ante un equipo español en semifinales de Champions.

La gran duda en su equipo es Ribery, que podría llegar muy justo al partido, mientras que Simeone espera recuperar a dos de los puntales de su equipo que no estuvieron en la ida como son el belga Yannick Ferreira-Carrasco y Diego Godín.

El equipo español llega sin complejos y sin la necesidad de defender un estilo que le ha encumbrado los últimos cuatro años. Al Atlético de Madrid no le importa lo que piensen de su estilo de juego. Simeone, lo dejó muy claro en la rueda de prensa de ayer. “No me detengo ni un segundo a pensar en los estilos. No me preparo para gustarle a nadie, solo quiero ganar para el Atlético de Madrid, que es quien me paga”, declaró Simeone. “Vamos a ser fieles a nuestro estilo, porque la única manera de estar tranquilos con nosotros mismos es ser nosotros mismos”, agregó.

Múnich clama por una remontada que consagre el proyecto de Guardiola en Milán pero Guardiola advierte que no se volverán locos saliendo al ataque para que no les ocurra como hace dos años ante el Real Madrid, que a la contra sentenció la eliminatoria. El Atlético ya organiza la resistencia en la busca del enésimo milagro de la era Simeone buscando venganza por los mayores del Atleti, los que perdieron en la final de 1974.