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Ricardo Molinelli

La Coruña, 22 feb (EFE).- El Real Madrid, campeón de Copa del Rey, ha demostrado tener eso que se ha dado en llamar el gen ganador y parece que no tiene límites, después de haber conquistado los seis títulos que ha disputado en los últimos veinte meses.

No es la primera vez que Pablo Laso, conductor de este proyecto llamado Real Madrid, habla del “gen ganador de los jugadores”. La calidad de su plantilla está fuera de toda duda, pero esto no asegura títulos.

Ese algo más es algo que todos buscan y que casi nunca se encuentra. Tras una temporada de ensueño, la pasada, en la que ganaron todos los títulos posibles, los problemas se agolparon en un equipo sobrepasado por las lesiones, por la falta de preparación, de pretemporada y por las expectativas.

Manejar esas circunstancias con jugadores que entran y que salen, con jugadores que vuelven, con jugadores con proyección pero que tienen que hacerse sobre la marcha, no es nada sencillo.

El Madrid no contó con el beneplácito de los entrenadores de los equipos que no consiguieron la clasificación para la Copa, que quizá expresaron más sus deseos que la realidad que sus teóricos conocimientos les indicaban.

Quizá no conocen los efectos del gen ganador que el Madrid ha incorporado a su ADN baloncestístico, ese que le permite competir, y tener muchas opciones de ganar, en un momento determinado sean cual sean las circunstancias por las que atraviese.

Con la ausencia del jugador más valioso de la edición anterior, Rudy Fernández, y tras unos meses difíciles en los que se clasificó en el último momento para la segunda fase de la Euroliga, llegando tercero en la Liga y con un panorama complicado en el Top 16 de la competición Europea, el Madrid calló y fue afinando esa mirada que se les pone a los jugadores cuando han fijado su objetivo.

Hace cuatro años y medio, en el verano de 2011, llegó Laso a un equipo que estaba desaparecido del panorama nacional e internacional, sin identidad, sin jugadores, sin ideas y sin objetivos realizables.

Once títulos conseguidos tras quince finales disputadas (Copa del Rey y Supercopa en 2012, Liga y Supercopa en 2013, Copa del Rey y Supercopa en 2014, Copa del Rey, Euroliga, Liga e Intercontinental en 2015 y Copa del Rey de 2016) han dado paso a un equipo de leyenda, con el que siempre hay que contar.

Vencen, convencen y divierten. Será el gen ganador, será su mentalidad, será su trabajo, será su hambre inagotable de títulos, o será cualquier otra cosa. Los que parece claro es que el Real Madrid no se pone límites. EFE