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 Salvo una catástrofe, el Sevilla se enfrentará al FC Barcelona en la final de la Copa del Rey tras golear este 4 de febrero del 2016 al Celta de Vigo (4-0) en la ida de las semifinales del torneo. El equipo andaluz fue mejor que su rival y aprovechó su juego de contragolpe para destrozar al Celta. Después de fallar un penal a la media hora, el francés Adil Rami adelantó a los sevillistas con un cabezazo en un córner poco antes del descanso (44) y sentenció la eliminatoria en tres contras en la segunda parte, materializadas por el francés Kevin Gameiro (59 y 63) y el danés Michael Krohn Delhi (87) . 

Así las cosa, la vuelta de las semifinales de la Copa del Rey se presentan como un trámite, ya que el 4-0 del Sevilla se une el 7-0 con el que el Barcelona derrotó al Valencia, Salvo sorpresa mayúscula, Sevilla y Barcelona jugarán la final de la Copa del Rey, que se disputará en un estadio aún por determinar el próximo 21 de mayo.

En el partido entre sevillistas y celtarras, aunque el equipo de Berizzo tuvo sus opciones al principio del encuentro, se fueron diluyendo al adelantarse los sevillanos con un gol de Rami al filo del descanso, tras lo que en la segunda mitad llegó su recital de juego al contragolpe con dos tantos de Gameiro, que además en la primera falló un penal, y el cuarto del danés Michael Krohn-Dehli. 

Tras haber eliminado al Atlético, el equipo del técnico argentino 'Toto' Berizzo, con las bajas notables del extremo Manuel Agudo 'Nolito' y el central Fontás, empezó ordenado atrás y en medio campo, con poca presencia ofensiva ante un Sevilla que aprovechó los robos de balón para salir rápido al ataque y generar mucho peligro. 

Con el argentino Éver Banega, que reaparecía tras dos partidos de baja por lesión, como organizador, ayudado por Vitolo y el danés Krohn-Dehli, y el francés Gameiro arriba, los sevillistas tuvieron dos buenas opciones en los primeros veinte minutos, en un cabezazo que Kolo mandó fuera por poco a los 2 minutos y un tiro de Vitolo. A partir de ahí, el conjunto de Unai Emery apretó y desarboló a un Celta algo apático y poco vertical, y pudo marcar en tres buenas ocasiones. Primero, el francés Kolo cabeceó a bocajarro y Rubén Blanco evitó el 1-0 con un paradón en el 25′; luego, un testarazo del galo N'Zonzi se paseó por la línea de gol; y dos minutos más tarde llegó la más clara, al pitarse penal de Sergi Gómez sobre Gameiro.

El que no perdonó fue el Sevilla, que había estado poco efectivo antes, pero logró el premio de irse al descanso con 1-0 al marcar de cabeza el francés Rami al saque de un córner, justo en el minuto 45.

El Celta salió en la reanudación a empatar y estuvo cerca en una acción de Orellana a la que Cabral, solo, no llegó de milagro al detener Sergio Rico, muy atento. Pero el choque cambió por completo cuando Gameiro, en una contra letal en el 59′, ganó en la carrera a Jonny y resolvió magistralmente en la salida de Rubén Blanco para hacer el 2-0.

En pleno naufragio de los celestes, solo tres minutos después el veloz Gameiro volvió a destapar las carencias de la zaga viguesa al dejar atrás a los defensores y marcar el 3-0 en una contra idéntica a la anterior, esta vez tras un gran pase en profundidad de Banega.

El Celta, en el que debutó el chileno Marcelo Díaz, su último refuerzo, al entrar casi al final por Wass, no se rindió pese a los dos mazazos seguidos, pero solo lo intentó con criterio Orellana, sin ante un Sevilla que tuvo más opciones por medio de Coke, de cabeza, y al contragolpe con Vitolo o Konoplyanka.

Los hispalenses completaron su magnífico partido con el 4-0 a tres minutos de la conclusión por medio del danés Krohn-Dehli, y de nuevo a la contra, lo que le deja muy, muy cerca de su octava final.