Compartir

1Hace poco más de un año se organizó un gran revuelo con el libro del periodista Guillem Balagué sobr

Hace poco más de un año se organizó un gran revuelo con el libro del periodista Guillem Balagué sobre Leo Messi, en el que se descubrían algunas interioridades del mundo que rodea a la estrella argentina del Barça. ¿La razón? Balagué profundizaba en la relación entre Messi y Cristiano Ronaldo, asegurando que CR7 acostumbra a referirse a Messi como el “hijo de puta”, algo que no haría en público, pero sí con su gente de confianza y con sus compañeros de vestuario. Además, tal y como desvela, ésta no sería la única burla del portugués hacia el argentino dada su escasa talla.Es verdad que aquello es más un insulto vengativo que un apodo de compañeros, algo parecido -pero con menos gusto- al asunto del “cono” en el caso de Arbeloa y Piqué que ha devuelto a la selección a las turbulencias. No se sabe muy bien la razón y los porqués, pero parece que tiene que ver con el bajón físico que ha experimentado el juego del lateral madridista, a sus 32 años, y con una dureza de cintura acusada cuando se enfrenta a buenos y veloces regateadores. Ese apodo ofensivo surgió en el partido copero entre el Cornallá y el Real Madrid, cuando el merengue pisó a Caballé y éste jugador mallorquín le dijo textualmente: “eres un cono”.A diferencia de lo anterior, algunos motes acaban siendo aceptados y tolerados como el de 'Pelopo' con el que se referían algunos compañeros a Xavi Hernández. Otros, presuntamente también inofensivos, hacían menos gracias al protagonista, como el de 'Nemo' que recibía Mesut Ozil en el vestuario del Madrid. Esta es nuestra colección de apodos:Oscar 'Cabezón' RuggeriHay apodos rebuscados, complicados e intrincados que muestran el ingenio de algunos sectores de entre los aficionados al fútbol, quizá no tan toscos y bárbaros como se les pinta. Otros definitivamente sí son obvios y primarios, casi icónicos. O sea, impropios del refinamiento intelectual de Jorge Valdano, por ejemplo. Y es que a veces, no hay que comerse la cabeza para poner un mote. Uno mira a Ruggeri, actual entrenador profesional de fútbol que ha conseguido varios éxitos en su país, y no se explica por qué se cargaron tanto las tintas con el tamaño de su cabeza. Es más o menos estándar. Quizá fuese más por su actitud dentro del campo como marcador central férreo y muy pegadizo. Quizá…

Atrás