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Javier Villlanueva

Madrid, 15 dic (EFE).- La estadounidense Katie Ledecky, ganadora de cinco medallas de oro en los Mundiales de Kazán, se coronó como “reina” indiscutible de la natación en un año 2015, en el que el trono en la categoría masculina recayó, pese a no participar en la cita mundialista, en su compatriota Michael Phelps.

Apartado de la gran cita anual por la sanción que le impuso la Federación Estadounidense tras ser detenido en septiembre de 2014 por conducir bajo los efectos del alcohol, Michael Phelps no necesitó del brillo de los metales para eclipsar a los héroes del Mundial.

En una solitaria lucha contra el crono, el nadador norteamericano respondió con apenas días de diferencia a los triunfos del sudafricano Chad Le Clos, el húngaro Laszlo Cesh y su compatriota Ryan Lochte en Kazán con las mejores marcas mundiales del año en los 100 y 200 mariposa, así como en los 200 estilos.

Tiempos que hubieran valido a Phelps para subir en las tres pruebas a lo más alto del podio en el Mundial, un serio aviso de la intenciones del estadounidense en los Juegos de Río, donde el de Baltimore tratará se aumentar el próximo verano las veintidós medallas olímpicas, dieciocho de ellas de oro, que le consagran como el mejor nadador de todos los tiempos.

Una batalla olímpica que ya se ha empezado a librar con el cruce de declaraciones entre el propio Phelps y el sudafricano Chad Le Clos, el hombre que arrebató al norteamericano el oro en los 200 mariposa en los Juegos de Londres, y que convierten el duelo entre ambos en uno de los más esperados de la cita brasileña.

Juegos Olímpicos en los que la estadounidense Katie Ledecky, que ya se colgó con tan sólo 15 años el oro en los 800 metros en Londres, intentará ratificar el título de “reina” indiscutible de la natación mundial que nadie ha podido discutirle en 2015.

Ledecky ha dotado en este curso de una nueva dimensión a su carrera, hasta ahora centrada en las pruebas de fondo, con el triunfo logrado en los Mundiales de Kazán en los 200 libre, muestra de la versatilidad de una nadadora a la que a día de hoy nadie se atreve a poner límites.

Tal y como demuestran las cinco medallas de oro que la norteamericana logró en Kazán, donde Katie Ledecky se impuso además de en el doble hectómetro, en los 400, los 800, tras rebajar -8:07.39- en más de tres segundos la plusmarca mundial que ella misma poseía, y en los 1.500 libre, en los que batió -15:25.48- hasta en dos ocasiones su propio tope universal.

Sin olvidar la victoria en el relevo 4×200, que permitió a la estadounidense completar el “repóker” de triunfos en la localidad rusa, donde Ledecky sumó un oro más que los cuatro -400, 800, 1.500 y 4×200- que logró dos años antes en Barcelona en su primera presencia en un Mundial.

Éxitos que relegaron a un segundo plano la no menos sobresaliente actuación en Kazán de otra de las grandes estrellas de la natación mundial, el joven británico Adam Peaty, que se colgó el oro en los 50, con nuevo récord mundial -26.42- incluido, y 100 braza.

Un doblete que también lograron en la cita universal los espaldistas australianos Mitch Larkin -100 y 200- y Emily Seebohm -100 y 200-, así como su compatriota Bronte Campbell, que se convirtió en la “reina” del esprint con sus triunfos en los 50 y 100 libre, un título que mereció en hombres, el francés Florent Manaudou, ganador de los 50 libre y 50 mariposa.

Oros que la sueca Sarah Sjöström, vencedora de los 50 y 100 mariposa, adornó con una nueva plusmarca mundial -55.64- en el hectómetro, tras rebajar en Kazán hasta en dos ocasiones el anterior récord en posesión de la estadounidense Dana Vollmer desde los Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

Igualmente brilló en los Mundiales, donde logró dos oros -200 y 400 estilos- y un nuevo tope universal -200 estilos-, la húngara Katinka Hosszu, la gran dominadora del tramo final de la temporada, en el que la “dama de hierro” además de ganar la Copa del Mundo se colgó siete medallas -seis oros y una plata- en los Europeos de piscina corta. EFE