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Los Estados Unidos es una nación muy propensa a comer exageradamente y a celebrar concursos para desentrañar quién es el mayor glotón capaz de atiborrarse de veinte hamburguesas sin acabar, por supuesto, vomitando en la intentona. Sin embargo, ¿se imaginan que los contrincantes en vez de dos ciudadanos ociosos fuesen dos deportistas de élite pertenecientes a distintas disciplinas? ¿Quién se haría merecedor del dudoso honor de ser un pozo sin fondo? ¿Alguna idea? 

Nosotros, desde luego, si en tal liza se enfrentasen un boxeador y un nadador apostaríamos con los ojos cerrados por este último. Sobre todo si nuestro atleta acaba de venir de echar unos largos en la piscina porque el agua abre el apetito y mucho. En este sentido, los nadadores necesitan ingerir unas 10.000 calorías diarias pues esta cantidad es la que queman con el trasiego de los entrenamientos. 

Así que afirmativo, las veinte hamburguesas acabarían sus días en la panza de los Neptunos de la piscina que se distinguen por su altura -1'90 m- y una musculatura de titanes. De hecho, 10.000 calorías equivalen a 19 Big Macs, 8 pollos enteros, y 83 batidos de proteínas, según un portal web empecinado en mostrar la comparativa calórica necesarias para cada modalidad deportiva. 

Por lo tanto, los nadadores quizás sean los comensales más felices a la hora de sentarse a la mesa con un voraz apetito que nada tiene que envidiar al del león. No en vano, para ellos siempre es Navidad dado que su menú es una oda a las proteínas y los hidratos de carbono. 

Mientras que los boxeadores tal vez serían capaces de noquear a un nadador sobre el ring, aunque sentados a la mesa nos tememos que el gancho de derecha correría a cargo del nadador, pues el púgil se conforma con la mitad de calorías que consume su contrincante acuático. Si tiramos otra vez de equivalencias de McDonalds, resulta que un boxeador sería capaz de zamparse 10 Big Macs, 4 pollos enteros y 41 batidos de proteínas. 

Otros que también se despachan a gusto con la comida sin atormentarse por los kilos son los jugadores de baloncesto. Así Pau Gasol cuando se reúne con su hermano Marc para celebrar un banquete familiar juntitos engullen 13.000 calorías -6.500 por cabeza- aunque esta cifra se reparte en cinco comidas y no se lo meten entre pecho y espalda de una tacada indigestísima. 

Mientras que un ciudadano medio -es decir, usted y yo si no somos de esos 'runners' tan en boga-, ingiere 3.000 innecesarias calorías que acabarán mulliendo la panza o el trasero pues únicamente necesita la combustión de 60 para resistir el trajín diario. Aunque tenemos ayuditas para no meter la pata nutricionalmente hablando y no excedernos con las ricas calorías, pues podemos echar mano de una útil calculadora que en función de nuestro peso, edad, sexo y actividad nos informa de cuántas proteínas necesitamos consumir. 

Lo cierto es que a veces los secretos para el éxito residen en una dieta donde no importa únicamente la cantidad, sino también la calidad o una dieta confeccionada expresamente para el atleta en cuyo examen no entra la citada web. 

De este modo, según se rumorea, la clave para los triunfos de la selección española durante los mundiales pasados se encuentra en la pasta cocida con aceite de oliva. Si es así, ¡marchando una ronda de espaguetis para todos los participantes en este estudio!