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¿Qué soluciona este 1-1 a los dos equipos? Poco o nada en una jornada en el que el rival de ambos, el Barcelona -también del Atlético, no nos engañemos, que ha gastado mucho dinero- pinchaba en Sevilla. Pero nadie puso en césped lo que tenía que poner para llevarse el premio gordo de los tres puntos. Si en la primera el Madrid controló bien el partido, pero no convirtió el dominio territorial y de posesión en ocasiones -los de Benitez dispararon dos veces en tres los palos en todo el partido-; en la segunda, un Atlético más intenso y que generó peligro, más por sensaciones que por ocasiones reales de gol, pudo haber ganado la pedrea de los tres puntos con alguna ocasión de sus delanteros.

El técnico madridista, Rafa Benítez confirmó las sensaciones de su parroquia en la rueda de prensa tras el partido. “En la primera parte tuvimos el dominio y el control y no acertamos con la portería, y en la segunda hicimos lo que teníamos que hacer ante un equipo muy intenso que achucho y apretó: Defender bien y salir a la contra. Pero fallamos el último pase”. ¿Demasiado defensivo? Habrá opiniones para todos los gustos, pero Benítez lo negó dando méritos a un Atlético obligado y asegurando que a su equipo solo le faltó “precisión en el último pase” para matar el partido a la contra. En su opinión, el Real Madrid perdió dos puntos.

En cuanto al Atlético, su primera parte fue para olvidar. El centro del campo hizo aguas y se notó en exceso la falta del faro en las botas de Koke, lesionado. Eso por no decir que este equipo tiene pinta, si nadie lo remedia, de echar de menos a Arda Turan hasta en los calentamientos. 

¿Qué hubiera pasado si Keylor no hubiera parado el penalti a Griezmann en la primera mitad? Nadie lo sabe. Eso es fútbol ficción, pero el meta costarricense fue vital también en un último cuarto de hora de achuchón colchonero. Y es que con el empate de Vietto en el minuto 83, los merengues se colgaron de su área y se agarraron a su portero para salir con el empate del Manzanares.

Ocurrió que el Madrid sesteó tras el tempranero tanto de Benzema y se defendió con el balón y la posesión sin poner pimienta a su juego y sin generar ocasiones. Puro trámite. Y lo peor es que un Atlético poco agresivo parecía conformarse con el 'status quo'.

Ambos equipos calcaron sistema. Pero el 4-3-3 del Cholo era de mentira y cuando su equipo defendía era un descarado 4-4-2 con Griezmann incrustado en la banda desgastándose en exceso,  para dejar a Correa junto a Torres en punta de ataque. El planteamiento fue más o menos el de siempre. Juntitos y a esperar a oler la sangre. Sin alharacas. Aunque hoy el Real Madrid estaba para hincarle el colmillo.  

A pesar de todo un error de Filipe Luis que salió demasiado y se quedó sin sitio permitió el tanto de Benzema, convertido ya en un killer. O eso dicen. Carvajal l hizo un retrativo al zurdo portugués con un sencillo autopase y sirvió un centro preciso que Benzema cabeceó a la red.

Así al atlético le tocaba remar y el único que parecía dispuesto era Correa. El argentino va a dar muchas tardes de gloria a su parroquia. Es atrevido, encara, se presta a combinar y da sensación de paligro. Y además, otra cosa: tiene ganas y le pone arrestos.  Pero el que faltaba en la fiesta, o sea, Sergio Ramos, vio su minuto de gloria e hizo un 'penaltito' inexplicable a Tiago en una jugada de esas que armó Correa. El error del central propició una ocasión de oro. Griezmann hizo su parte pero Keylor reclamó sus portadas de este lunes once una grandísima parada.

Antes del descanso, Carvajal se hizo daño y salió en su lugar Arbeloa, un jugador sin crédito entre loso suyos que a la vuelta de vestuarios lo iba a pasar mal. Y por su parte, Simeone dejó en los vestuarios a un desaparecido Óliver para dar entrada a Carrasco. A lo que se unió Vietto por Correa, quizá por tener ya una amarilla porque el argentino fue el mejor en el Calderón. 

El Atlético se fue sin miramientos a por el empate y nutrió de balones al área del Madrid. Varane tuvo que emplearse a fondo para contener las vías de agua del Madrid. Entre él y Keylor, minimizaron el peligro del Atlético que ya no especulaba e iba a por la victoria. Así, un centro de Jackson dejó el balón a Vietto a placer para equilibrar la contienda. Y en el último suspiro, a un paso de la remontada, Keylor le sacó otra mano de nota a Jackson. Lo dicho un empate que no sabe ni a carne ni pescado para unos y otros.