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Se acabó la sequía histórica de tíulos. El Athletic podrá celebrar en su gabarra esta Supercopa de España, la segunda de su historia y la primera que logra jugando pues la de 1984 se la adjudicó automáticamente por el doblete de Liga y Copa. Las normas han cambiado y ahora han arrebatado el título a un Barça que llegaba de firmar ese doblete la temporada anterior.

Una alegría con sabor a revancha por las finales de Copa del Rey, hasta tres, y la de Supercopa perdidas recientemente por los 'leones' a manos de un Barça que esta noche no pudo desplegar su mejor juego, por lo menos en acierto, y se quedó sin una remontada que les hubiera permitido seguir buscando un segundo 'sextete' ya imposible.

El Athletic estuvo serio, bien plantado atrás y jugando con paciencia, con oficio al perder tiempo y frenar con acierto y dureza permitida cualquier atisbo de jugada ofensiva del Barça. Cuando los blaugranas rompían las líneas de los 'leones' no llegaban los goles, solo Messi al borde del descanso lo logró. Por contra, el Athletic empató por vía de Aduriz en el minuto 75 para sentenciar su triunfo, ya con uno más por expulsión de Piqué, y erigirse el delantero como el nuevo 'Rey león'.

Al Barça le tocaba remontar y al Athletic sufrir a la espera de poder marcar el gol de la sentencia, y así saltaron al césped ambos equipos, con un guión inquebrantable. Los primeros minutos del Barça fueron de infarto, quizá demasiado pero buscando sorprender de inicio. Lo tuvo a tocar, pues Pedro rozó el gol en un disparo que acabó en córner y, a la salida del mismo, Piqué remató al larguero.

Seis minutos que daban esperanzas al Barça y refrendaban la apuesta defensiva de un Athletic que tuvo un motivo más para plantar el autobús atrás. No obstante, el equipo blaugrana tuvo que aflojar y apostó por buscar la remontada en base al juego. Una presión alta que empezó en el tridente de arriba, con Pedro con el mono de trabajo, y un cambio constante del juego a ambos lados propició el dominio, pero sin peligro.
No había demasiado margen para el error y Pedro no acertó a rematar un balón franco en el área, y también Iniesta estuvo desafortunado en un remate que envió a la segunda gradería. 

La emoción del Camp Nou y la creencia en la remontada se iba apagando, pero antes del descanso apareció su '10' para abrir una lata muy bien conservada hasta el momento por un Athletic muy bien plantado. La puso Rakitic en el centro del área y un toque con el pecho de Suárez asistió a Messi, que la controló también con su torso y la colocó en el fondo de la red para poner el 1-0. Resultado que pudo ser diferente si el Athletic hubiera aprovechado una ocasión clarísima en las botas de Eraso que erró con el agravante de que tenía solo, a su lado a punto de fusilar, a un Aduriz que le recriminó su individualismo.

PIQUE A LA CALLE

Ya en la reanudación volvió a perdonar el Athletic, esta vez con Susaeta y un remate flojo encarado a Bravo como protagonistas. No marcaba el equipo de Valverde pero sí pudo frenar el dominio blaugrana, aunque en ello tuvo más peso la expulsión de Piqué. Una protesta airada provocó que el central viera la roja, que se parara el partido y que se convirtiera dicha acción en un punto de inflexión.

Con un jugador menos la gesta blaugrana era mayor y no hubo premio a los intentos de Pedro, Rakitic o Suárez, sin duda el más activo arriba. Con Messi más perdido de lo esperado, ni la entrada de Sandro y Munir cambiaron nada, y sí llegó la sentencia de los 'leones' cuando Aduriz, a la segunda, batió a Bravo tras quedar solo frente a él. Lo celebraron a lo grande, sabedores de que era el gol que les daba la Supercopa.

Quiso el Barça morir en el intento y lo hizo, pero claramente yendo a menos. El empate del Athletic acabó con la Supercopa de España. El Barça ya no creía más en la remontada y los bilbaínos siguieron con el guión que tan buen resultado les estaba dando y es que, el 4-0 de San Mamés, condicionó el partido y les permitió llegar con el trabajo hecho. Aguantaron estoicos y se ganaron el sacar la 'gabarra' a la ría de Bilbao, 31 años después, para festejar este hito.