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España se juega la vida en el Mundial de Canadá ante Corea del Sur. La selección femenina asiática cuenta en su plantilla con Park Eun-Sun, una futbolista que se tuvo que someter en el año 2013 a una prueba de sexo que comprobara si realmente era una mujer o un hombre.

La delantera coreana, que aún no ha debutado con su selección, mide 1,82 metros de estatura y pesa 74 kilos, una baza oculta para el conjunto asiático en los últimos minutos en casa de colgar balones aéreos al área.

El caso de Sun revolucionó en su momento Corea del Sur, ya que varios equipos rivales aseguraban que sus rasgos eran masculinos y que su fuerza no parecía similar a la del resto de jugadoras que hay en la liga del país.

Su club salió a defenderla y aseguró que su caso era “una grave violación de los derechos humanos”. Hoy, dos años más tarde, Park Eun-Sun juega en el Rossiyanka de la liga rusa.

No es el primer caso en el mundo del deporte que ha estado en el disparadero por este tema. Uno de los más conocidos fue el de la sudafricana Caster Semenya, que generó mucho polémica tras ganar un oro en los Mundiales de Atletismo de Berlín 2009.