Compartir

El fútbol alemán está en entredicho. La comisión investigadora de la Universidad de Friburgo ha emitido un comunicado en el que asegura que a finales de los años 70 y comienzos de los 80 tanto el Stuttgart como el Friburgo proporcionaron anabolizantes a sus jugadores, entre los cuales se encontraría el actual seleccionar nacional del país, Joachim Löw, que jugó en ambos equipos entre los años 1978 y 1981.

El propio Löw ha querido responder a las acusaciones publicadas desde Friburgo y lo ha hecho a través de la DFB, la Federación Alemana de Fútbol. “El dopaje no tiene nada que ver con el deporte. Yo me niego a pensar eso ahora que soy técnico y antes fui jugador”, aseguraba el seleccionador. 

Pese a estas declaraciones, el informe analizado por la Universidad de Friburgo, con 60 páginas de extensión y que se publicaran en las próximas semanas, arrojaría luz sobre los métodos de dopaje extendidos en el deporte alemán en esas fechas, especialmente en dos deportes: el fútbol y el ciclismo. 

El escándalo podría ser de tales dimensiones que el deporte alemán podría quedar tocado y hundido, más si hablamos del actual campeón del mundo de fútbol tras arrasar con su estilo en el Mundial de Brasil. También estaría muy señalado uno de los equipos afectados, el Stuttgart, que prácticamente tiene un pie y medio en la segunda división del balompié germano y que podría ver como los patrocinadores retiran el apoyo tras ensuciar con el dopaje el nombre del club.

El propio Stuttgart ha rechazado de igual manera dichas acusaciones (las cuales dice no comprender) y espera que se evalúen todos los documentos por dicha comisión. “Lo hecho entonces es difícil de reconstruir ahora”, aseguran en comunicado. Difícil no hay nada…