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Parece que los recursos de los futbolistas para tener una jugada a su favor no tienen fin y cada vez son más originales. En esta ocasión, el jugador del Santos, Leandro Damiao, llegó hasta el extremo de agarrarse él mismo de su camiseta para fingir haber sido derribado por el rival. Pero al brasileño de 25 años no le salió bien la jugada y el árbitro, y las cámaras que retrasmitían el partido, fueron testigos de la triquiñuela del delantero. A pesar de ingeniárselas para ver el marcador a favor de su equipo, el encuentro acabó con derrota del Santos (3-0) ante el Criciúma de Brasil.