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La grada del Santiago Bernabéu es una de las más exigentes del mundo y perder dos partidos de tres disputados no entra dentro de sus planes. La victoria del Atlético de Madrid, eterno rival en la capital, dejó a la afición blanca realmente cabreada y focalizó su enfado en dos instituciones dentro del club: Iker Casillas y Florentino Pérez.

Por un lado, el guardameta de Móstoles tuvo que escuchar constantes pitidos desde los primeros compases del encuentro, sobre todo a raíz del gol de Tiago. Analizando la jugada, el enésimo quebradero de cabeza blanco en los lanzamientos a balón parado, no parece que el principal culpable sea Casillas. Eso sí, fue suficiente para caldear los ánimos en un asunto donde las aguas ya nunca se calman.

En cuanto a Florentino Pérez, las salidas de Xabi Alonso y Ángel Di María le puede salir realmente caras. Los dos jugadores eran fijos en el esquema de Carlo Ancelotti y los refuerzos no parecen, al menos de momento, que puedan acabar con la sombra que les antecede. Por eso, sobre todo en los últimos minutos del choque, el presidente blanco escuchó los primeros gritos pidiendo su dimisión.