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El fútbol tiene uno y mil caminos para conseguir la victoria y sobre el césped del Santiago Bernabéu se vieron dos bien distintos. Uno, el Real Madrid que lleva el peso del juego desde que Carlo Ancelotti aterrizó en Concha Espina. Otro, el sereno y solidario bloque que ha formado el Cholo Simeone a los mandos del Atlético de Madrid.

Dos caminos que se parecen en el blanco de las camisetas -este año con más presencia que de costumbre en la rojiblanca- y que buscan el mismo destino: la victoria. Eso sí, cuando se cruzan los dos no podrán llegar a puerto, pero regalan un espectáculo por el que merece la pena pagar una entrada, e incluso trasnochar con un intempestivo horario, sin que tampoco fuese el mejor partido que nos pueden ofrecer con más rodaje en las piernas.

El guión del encuentro fue el esperado. Con un emotivo homenaje a Alfredo Di Stéfano, sin pasillos y como si de una partida de ajedrez se tratase, los dos técnicos plantaron su estrategia y comenzaron a consumir los minutos. Los de Ancelotti, con Kroos demostrando que es un futbolista con capacidad y calidad para llevar el peso del mediocentro blanco, intentaban encontrar los pocos resquicios que suele conceder la dupla Godín-Miranda. No los encontraron en los primeros 45 minutos. Pese a no gozar de la posesión -tampoco la quiso-, los rojiblancos tenían de las mejores ocasiones. Todas acabaron en las manos de Iker Casillas.

En la segunda mitad mejoró la movilidad del Real Madrid, pero no bajaban la intensidad de los del Cholo. Se han ido nombres importantes, pero han venido otros que desde el primer día saben el mensaje del técnico argentino: “Con trabajo y lucha, se puede”. Y con esa premisa saltaron al campo las novedades rojiblancas para la presente temporada.

Con otro tipo de juego, aunque también mostrando sus ganas de agradar a la afición madridista, saltó al césped James Rodríguez. El colombiano comenzó el encuentro en el banquillo, pero disfrutó de minutos tras la baja participación de Cristiano Ronaldo en la primera parte. Era precisamente el fichaje más caro del verano -por el momento- el que ponía el primer tanto en el marcador. En una jugada con rebotes, malos despejes y peores remates, James contactó con el balón, que a su vez impactaba en Ansaldi y se colaba en la meta de Moyá.

El Real Madrid se ponía por delante en el marcador, pero los diez minutos que restaban no eran los de la basura. Primero, a balón parado como de costumbre, Raúl García ponía el empate. El navarro no lleva el 9 a la espalda, pero balón que vuela a la cazuela. Suma y sigue el rojiblanco en su bonito idilio con el gol.

Con el empate sobre la mesa, tiempo para la polémica. En otra jugada con varios rechazos, Carvajal recogía el balón y su disparo impactaba en la mano de Mario Suárez. Lejos de voluntariedad o no, brazo extendido, penalti. No lo pito Estrada Fernández. El colegiado estuvo muy activo durante todo el encuentro, sobre todo con las amarillas.

Y no hubo tiempo para más. Partido de martes que termina en miércoles y que se decidirá un viernes. Ahí es nada. El Vicente Calderón verá al ganador levantando el trofeo. Parte con una ligera ventaja el conjunto rojiblanco, pero con este tipo de derbis hacer pronósticos es una locura.