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Nibali jamás olvidará el día en el que se enfundó el maillot de líder del Tour de Francia. No lo hará por la tremenda exhibición que dio sorprendiendo a hombres como Froome, Valverde o Contador y también por la terrible vergüenza que pasó en el podio tras la carrera.

El corredor de Astaná esperaba el típico beso de la azafata cuando ésta, de forma inesperada, le hizo una 'cobra' en toda regla.

Nibali quedó en mal lugar y como se puede ver en las imágenes no sabía dónde meterse. La situación llegó hasta tal punto que el ciclista no tuvo más remedio que llevar su mano al cuello del maillot para no quedar en peor lugar que en el que ya estaba.