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El Barcelona está de plena crisis. En lo deportivo y en lo institucional. El crédito de Tata Martino está bajo mínimos, y el prestigio de algunos jugadores se está resintiendo. Tras el varapalo de la Champions League, en la que cayó eliminado por el Atlético y la derrota en Granada, al entrenador del Barça se le presenta una oportunidad de oro en la Copa para poder ganar su primer título, y en parte, recargarse moralmente ante el reto pendiente de disputar la Liga BBVA. 

El caso es que estudiando su historial deportivo, este tipo de competición -el sistema de eliminatorias- se le resiste al argentino.

EL preparador argentino dijo cuando llegó al Barcelona que su meta era conseguir títulos. Una vez que han dilapidado la Champions de mala manera, y que la Liga parece difícil a tres y cuatro puntos del Real Madrid y el líder, el Atlético de Simeone, en la final de la Copa del Rey tienen una la oportunidad de oro para realizar algo que se le atraganta desde que se sentó en los banquillos para dirigir a equipos. Es verdad que en los torneos de la regularidad su historial es bueno,  ya que posee varios títulos como el Torneo Apertura, Clausura del 2012 y Torneo final 2013 con Newells, las eliminatorias le han dado un revés año tras año.

Pero tanto en la Libertadores con el equipo argentino, como en la Copa Argentina, el Tata no ha tenido suerte. Su andadura como seleccionador tampoco se adorna con una final ganada. El Tata debutó en 2007 en la Copa América, y los penaltis lo mandaron a casa en cuartos. Tres años más tarde, España apearía a Paraguay en cuartos de final y un año más tarde Martino conseguiría meterse en la final de la Copa América aunque la perdería.