Compartir

La tendencia va a ser la de obligar a los jugadores a pasar uno o más años en la NCAA formándose como jugadores. La NBA no quiere más jugadores de 18 o 19 años, recién salidos del instituto, que tras recibir los halagos de toda la prensa, fracasan estrepitosamente en su primer año en la mejor liga de baloncesto del mundo, y minan psicológicamente su carrera con neones y contratos de publicidad.

La NCAA no permite a sus jugadores obtener ningún ingreso, ni si quiera derivado del baloncesto. Los jugadores no pueden enriquecerse por su trabajo mientras estén en el campeonado universitario, pero las universidades, las televisiones, las casas de apuestas y los pabellones hacen un grandísimo y suculento negocio. Según algunas voves críticas, como la del dueño de los Dallas Mavericks, Mark Cuban, el sistema del campeonato universitario es hipócrita, y la NBA actúa como cómplice. La Atlantic Coast Conference, una de las principales conferencias del país, cobra de ESPN por sus derechos televisivos tres mil seiscientos millones de dólares durante 15 años, lo que supone un montante de 17 millones de dólares al año para cada universidad sólo en conceptos televisivos, taquillaje y merchandising aparte.

La relación entre la NBA y la NCAA tiene que ser de obligada cordialidad. Las relaciones entre ambas -La gran mayoría de jugadores NBA que van al Draft siguen formándose en el campeonato universitario- no pueden estropearse. De ser así, cambiarían a los responsables para volver a 'llevarse bien'.

Antes de 1994 sólo había cinco casos de jugadores que aterrizaron en la NBA sin formación universitaria, y todos llegaron a All-Star -europeos no incluídos-. Desde entonces el hecho tornó en habitual. Ahora muchos jugadores quieren llegar a la NBA lo antes posible. El fenómeno del 'one-and-done' -potenciado desde muchas universidades y por algunos entrenadores, como John Calipari-, es la norma principal entre los mejores jugadores en edad de instituto.

Algunos, incluso después de su primer año, retrasan uno más su llegada a la liga. Pero otros deciden tomar una salida alternativa, hoy día residual. Los casos más sonados serían los de Brandon Jennings, Jeremy Tyler o más recientemente Aquile Carr, todos con gran cartel en edad de instituto. De los tres sólo Jennings parece tener una carrera asegurada a largo plazo en la NBA como un jugador importante, pese a que su opción -jugar en un club de Euroliga-, era la más arriesgada. Los jugadores que llegan a la NBA tras sólo un año en la universidad no son una excepción.

De estos jugadores que llegan tras sólo un año universitario, entendiendo este hecho como el cumplimiento de un mero trámite, algunos pudieron tener un impacto inmediato en la NBA, como Derrick Rose, Tyreke Evans o Kevin Durant, mientras otros han debido sufrir un proceso que ha durado entre uno o tres años para alcanzar un gran nivel –Anthony Davis, Kevin Love, Lance Stephenson-. Si bien podrían haber alcanzado este nivel en la universidad quedándose un año más, sus equipos no se arrepienten de la apuesta que hicieron. Sin embargo, hay una gran lista de jugadores que sí prometían, y nunca llegaron a cumplir. Shawne Williams, Brandan Wright, Donte GreenDaniel Orton son algunos de los ejemplos.