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Era el día de las telecomunicaciones. François Moller, un périto en teléfonos móviles de la policía aseguró, en el inicio de la decimocuarta jornada del proceso en el que se le juzga por asesinato a Pistorius, que la víctima Reeva Steenkmp envío pocos días ante de su muerte SMS asegurando que tenía miedo a Pistorius. Esos mensajes han sido presentados por la acusación como un prueba irrefutable del carácter violento del atleta y de que la relación con la víctima era tormentosa. “A veces te tengo miedo. Tengo miedo de cómo me humillas, de cómo actúas conmigo y de cómo podrías llegar a reaccionar”, decía un mensaje enviado por Steenkamp el 27 de enero de 2013, leído en voz alta François Moller.

“Vivimos una relación de doble moral. Cada cinco segundos tengo que escuchar sobre otra chica con la que saliste. Ciertamente has salido con mucha gente y sin embargo te molesta si menciono una historia graciosa de una relación de larga duración”, proseguía.

Según Moller, “el noventa por ciento de los mensajes encontrados en el iPhone de Reeva dirigidos a su novio eran de amor, pero otros recriminaban ciertas actitudes de Pistorius que, según ella, eran debidas a sus celos. Uno de los episodios de celos protagonizado por el atleta fue cuando ambos abandonaron a toda prisa una fiesta a la que habían asistido después de que acusara a Steenkamp de flirtear con otro hombre.

DETALLES Y MÁS LLAMADAS

pero han salido detalles con más llamadas. Ha quedado claro y que aquella noche de San Valentín 2013, “a las 03H19, tenemos una llamada de Pistorius a Johan Stander”, el mánager de su residencia, expuso el abogado de defensa Barry Roux.  “Exacto”, respondió François Moller, experto en telecomunicaciones de la policía sudafricana. “A las 03h20:05, es una llamada al 911″, el servicio de ambulancias con el que el atleta estuvo “66 segundos al teléfono” antes de llamar al vigilante de la residencia, añadió el abogado y el experto confirmó.

En un momento de pánico, Pistorius se equivocó de tecla en su móvil y llamó “accidentalmente” a su contestador. Tras las llamadas a los servicios de emergencias, las siguientes llamadas realizadas desde el teléfono de Pistorius fueron a Justin Devaris, un concesionario de coches de lujo (03H54), su hermano Carl (04H01) y su mánager Peet van Zyl (04H09).

Oscar Pistorius disponía de dos teléfonos, uno considerado como el número oficial y que estuvo apagado a partir de medianoche.