lunes, 28 septiembre 2020 7:44

Milán-San Remo: Kristoff sorprende a todos los favoritos al sprint

Es el primer triunfo de un ciclista noruego en la Milán-San Remo, la primera de las cinco clásicas de la temporada consideradas como 'monumentos' de este deporte. Carreras que siguen consiguiendo adeptos para el ciclismo y leyendas de la bicicleta.

Cancellara, por su parte, se mostró crítico con el trazado de la carrera: “Falta una dificultad. Al final es una lotería, una lotería en el Poggio. También en el descenso y en el sprint”. El italiano Vincenzo Nibali, que intentó la victoria en la recta final de la carrera, coincidió con el suizo. “Esperé durante 250 kilómetros. Esta no es la San Remo que amo”, dijo. El italiano lamentó además la ausencia de la Pompeiana, el alto que los organizadores habían previsto inicialmente pero que luego retiraron por razones de viabilidad.

El español Juan José Lobato entró en la cuarta posición, por delante del británico Mark Cavendish, ganador de la prueba en 2009 y uno de los grandes favoritos a la victoria junto al eslovaco Peter Sagan, que finalmente sólo fue décimo en la línea de meta, por detrás del alemán Gerald Ciolek, ganador de la carrera el año pasado.

En la carrera más larga del calendario ciclista, que se disputó bajo una permanente lluvia, una escapada de siete corredores -Barta, Boem, Bono, De Maar, Haas, Parrinello y Tjallingii- marcó el inicio de la prueba y llegó a contar con 10 minutos y medio de ventaja sobre el pelotón en el kilómetro 130 de la carrera. En esos momentos, los equipos Canondale y Giant-Shimano, de los velocistas Peter Sagan y John Degenkolb, tiraban del pelotón para impedir que los escapados aumentasen demasiado su ventaja, aunque la mala suerte se cebó con el segundo, que sufrió un pinchazo en el tramo decisivo de la carrera y perdió sus opciones de luchar por la victoria.

Los últimos supervivientes de la escapada fueron alcanzados en la Cipressa, el penúltimo ascenso de la prueba a unos 20 kilómetros de la meta, lo que aprovechó Nibali para atacar y distanciarse unos metros del pelotón. Nibali fue atrapado en el ascenso al Poggio, en la entrada a San Remo, y el equipo Katusha, por medio de Paolini, se hizo con el control del pelotón de cabeza hasta poco metros antes de la meta, cuando se lanzó el sprint final. Kristoff logró así su victoria más importante hasta ahora en su carrera, pese a que ya ganó el bronce en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 en la prueba de ruta.