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En dicha querella se acusa a Sandro Rosell de apropiación indebida de fondos en la modalidad de distracción por el caso del fichaje de Neymar, una contratación que nunca se pudo imaginar que le daría tantos quebraderos de cabeza.

El máximo mandatario azulgrana no tendría que dejar la presidencia en el caso de salir como imputado finalmente, pero está valorando dejar su puesto para así no seguir dañando la imagen de la entidad, que desde hace algunas semanas se encuentra en el punto de mira de la justicia por diferentes motivos, incluidos los problemas de Messi con el fisco.

Aunque considera que es inocente de todo lo que se le acusa y mantiene que el coste del fichaje de Neymar es de 57,1 millones de euros, su futuro como presidente del Barcelona estaría a punto de llegar a su final, como aseguran fuentes cercanas al propio mandatario.

En los próximos días se analizará detenidamente la actual situación de Rosell por la Junta Directiva del Barça y no se descarta que pueda presentar su dimisión. De producirse ésta, podría no ser el único que saliera por la puerta de atrás del club, ya que también estarían en su mismo caso los vicepresidentes, Josep Maria Beartomeu y Javier Faus.