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“El tiro”, una suspensión que roza la perfección desde la esquina del campo que acabó entrando y que acabó suponiendo una prórroga y a la postre, un anillo para unos Miami Heat, que escasos segundos antes estaban a merced de unos San Antonio Spurs que no supieron dar el definitivo golpe de gracia a un equipo que estaba noqueado.

La canasta de Ray Allen se convertía de esta manera en la más decisiva de todas las anotadas la temporada pasada en la NBA, un triple que valió un anillo para unos Heat que lo pasaron muy mal en aquellas finales frente a San Antonio Spurs.

Cuando decidió abandonar Boston y poner rumbo a Miami, Ray Allen, sabía a la perfección, qué era lo que querían y esperaban de él, y a buena fe que lo hizo en aquel épico sexto partido de la finales de la NBA.

La gloria se la llevaron otros, el MVP se fue para Lebron James, el jefe de estos Miami Heat empeñados en hacer historia y convertirse en una auténtica dinastía de la NBA, pero todo el mundo miró aquella noche de reojo a un hombre, a Ray Allen, ese jugador que más de dos horas antes de cada uno de los encuentros que disputa su equipo, sale a tirar a la cancha, un profesional del baloncesto que sabe que cada año que pasa es más difícil para él mantenerse en la élite y por eso trabaja más duro.

Los Heat acabaron venciendo aquellas finales en el séptimo partido, con toda la grada enloquecida y con un Lebron James que obtenía de esta manera su segundo anillo de campeón además de ser nombrado MVP de aquellas finales, pero en un deporte de equipo, todos saben que sin aquel tiro de Ray Allen, nada hubiera pasado. La canasta de Ray Allen, fue lo que les permitió llegar a este momento, sin duda, la mejor canasta de 2013 en la NBA.