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Puede parecer duro, pero André Villas-Boas estaba sentenciado. Y es que no en vano, pra muchos es uno de los entrenadores que más ha engañado de los últimos años. Ganar la Europa League con el Oporto le valió para ganarse una oportunidad en la Premier League, en concreto en el banquillo del Chelsea. Su temporada en el equipo blue fue bastante floja tanto en juego como en resultados y así se demuestra con su destitución a principios del mes de mayo de 2012. Demasiado duró.

Su llegada al Tottenham fue sorprendente para muchos y salvó su puesto gracias al increíble nivel de Gareth Bale, aunque bien es cierto que no logró ni clasificarse para la Champions League de la temporada actual. Eso ya hubiera sido una buena razón para que no continuase en el puesto ya que tenía un gran equipo y a la estrella del momento de la Premier
League. Debían haberle exigido más y ahora no estarían lamentando esta destitución. ¿Quién iba a confiar en él con un equipo que había perdido a su máxima estrella?

Para colmo Villas-Boas pidió el fichaje de Roberto Soldado y ha sido otro fracaso rotundo. 30 millones de euros tirados a la basura o quemados como así lo demuestra el rendimiento del delantero español. Es duro, lo sé, pero es una verdad como un templo. Probablemente el de Soldado sea otro de los errores que nunca le perdonen al técnico portugués.

André Villas-Boas tendrá que buscarse la vida ahora en otra liga ya que en Inglaterra parece que ya le han descubierto 'la mentira'. Quizá España o Italia sean buenos destinos para que el luso siga evolucionando.