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Si decimos 'gravesinha', los entendidos del fútbol rápidamente sabrán de lo que les hablamos. En la jerga del balompié, es un regate ejecutado por el futbolista danés Thomas Gravesen en los que la rotula, rodilla y ligamento están al servicio del espectáculo. El vídeo emitido por un programa deportivo español, que tenía su espacio en antenta cuando el danés era futbolista del Real Madrid, fue un éxito total y un simple futbolista se convirtió en un ídolo de masas.

Sin embargo, en el verano de su segunda temporada como jugador del Real Madrid se 'lió a palos' con el brasileño Robinho. Capello le echó del entrenamiento y le hizo una cruz que acabó con el danés fuera del Santiago Bernabéu. Unos días más tarde se fue a Escocia a jugar al Celtic de Glasgow. Allí se hizo pronto con el cariño de la afición, ya que era uno de los jugadores más cercanos.

Dos años más tarde, decidió colgar las botas y vivir la vida… que como futbolista ya había 'sufrido' demasiado. Su vida ha cambiado por completo y el danés se ha mudado a Las Vegas donde vive con la modelo Kamila Persse. Su apartamento de Liverpool y su hogar de Velje han quedado atrás por los lujosos parajes de Nevada.

Según los medios daneses, Gravesen está tirando de VISA, MasterCard- o en su defecto la tarjeta que tenga- y se está aficionando en demasía a la noche de Las Vegas. Que si el póker, que si la ruleta, que si el blackjack. Los casinos se le están quedando cortos al ex del Real Madrid para que siga gastando dinero. Mientras haya 'blanca', no será ese el problema.