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jueves, 22 octubre 2020 23:43

Fernando Romay, medalla de plata en Los Angeles 84: “Me enseñaron baloncesto como se da de comer a un pavo”

Los dos son leyendas. 'Leyendazas'. Cada uno a su manera. Miden 2,13 metros y pesan 110 kilos. Bueno, ahora puede que 20 kilos más. Los dos jugaban al baloncesto y ambos lo hacían en la misma posición.  Eran pívots. Ninguno de ellos nació en Massachusetts o Indiana, ni se paseó por los play grounds neoyorquinos de principios de los años 70 del siglo XXI, las mecas del baloncesto mítico… Fernando Romay y Patrick Ewing se encontraron en el Staples Center de Los Ángeles una tarde noche del mes de agosto de 1984. Eran de lo más exótico allí. Uno de La Coruña, español. El otro de Kingston, jamaicano. Había diferencias, claro… El gallego tenía tres años más. El otro tuvo incluso una marca de zapatillas con su apellido. Lo que no tendrá nunca Patrick, pero Fernando sí, es esta hoja de servicios: Le contemplan 7 Ligas, 5 Copas del Rey, 1 Supercopa, 2 Copas de
Europa, 3 Recopas de Europa, dos intercontinentales, una Copa Mundial de
Clubes, 4 Supercopas europeas y una Copa Korac. Todo ello, a nivel de
clubes y con el Real Madrid. Con la selección española tiene una medalla
de Plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y otra plata del Eurobasket de Nantes de 1983…

No se tiene por cierta ninguna conversación entre ambos pívots aquella tarde, pero sí que hubo algunos golpes, a decir de uno de los protagonistas…  “Aquel día estábamos un poco perdidos. Sabíamos que eran fuertes o rápidos pero no conocíamos hasta que punto”, dice Fernando Romay. Por esa noche y muchas otras posteriores. Por las ligas que llegarían con el Real Madrid de Juan Antonio Corbalán, Fernando Martín, Rafa Rullán, Wayne Brabender, Brian Jackson, Wayne Bryant, Arvidas Sabonis o Drazen Petrovic. También por las victorias y derrotas de la Selección española. Por todos esos días, con sus luces y sombras, Fernando Romay es un testigo nada discreto del encumbramiento del baloncesto español.

-// Y hoy lo sigue defendiendo

– Sí, claro. Es que ese es un tema que me subleva. Parece mentira que en el baloncesto seamos tan pocos y nos llevemos tan mal. Lejos de defender este deporte lo que hacemos es pelearnos de manera bestial. Cada seleccionador nuevo es una lluvia de golpes hasta que consigue ganar algo, y así no podemos disfrutar lo que tenemos, que es mucho. En el Eurobasket de Eslovenia, la Selección ha hecho un buen juego, basado en el talento del grupo de jugadores. Orenga ha hecho cosas muy buenas en lo que tiene que ver con el planteamiento de equipo, con la personalidad del grupo, de cómo debe jugar… Muchas veces, en contra del juego que desarrollan algunos jugadores en sus clubes durante el resto del año.

Orenga es un entrenador que les dice a sus jugadores, desde su forma de entender las cosas, 'mirad este es el sistema, esta es la jugada, haced lo que podáis, o lo que sabéis para conseguir la canasta'. Algo que puede estar contra lo que se hace en ACB y contra entrenadores, que plantean un sistema y dicen: 'Este es el sistema que tenemos. La jugada que haremos, que es cojonuda. Y ya sabéis que si conseguimos la canasta es que el sistema es magistral'…

-// … Le gusta el baloncesto basado en el talento de los chicos

Es que yo creo que el jugador tiene que tener más participación, más protagonismo en el baloncesto. Debe decidir a partir de su talento, con una mayor autonomía.

-// Pero se falló en los momentos clave

– Es que es mucho más fácil destruir que crear. ¿A qué me refiero? Es que contra Eslovenia, solo faltó que nos mordieran. Nos ganaron al baloncesto, pero si aquel día en vez de árbitros de baloncesto hubiera habido jueces de judo también nos habrían ganado…Y contra Francia la misma canción. Mientras nos jugaron de tú a tú, España ganaba bien y el equipo estaba cómodo. Cuando jugaron más físico y hubo cierta permisividad, empezamos a sufrir.

-// Puede que no se esté siendo justo porque faltaban Navarro, Gasol, Felipe Reyes…

¡Pero perdón! Volvamos a los primeros años 90. Pongamos que nos dicen que vamos a jugar un campeonato con España y que vamos a tener con nosotros a cuatro jugadores de la NBA. ¿Qué diríamos? ¡Qué equipazo!… Pero es que ya lo teníamos… Exactamente igual que ahora. Que si Xavi Rey no sé qué, que si el otro no sé qué más… Pero si es que Xavi es un gran pívot, aunque la gente se pregunte por qué no hace las cosas que hace Marc Gasol. Yo prefiero, por lógica que Xavi Rey haga las cosas  que hace, y muy bien, Xavi Rey y que no intente hacer lo que hace Gasol.

Y sobre el entrenador, Juan Antonio Orenga, pues claro que tiene que pulirse, que pudo haber momentos que… Pues seguro que también, pero tenemos una medalla de bronce muy difícil, dura… Es un buen logro.

(Los jugadores de antes, pero también los de ahora, son la gente de Romay. Y los defiende. Se nota que es un poco patriarca, como tantos otros jugadores nacidos entre el 56 y el 65 del pasado siglo)

– Fernando a mí me dicen que cuando llegaste a Madrid poco menos que tuvieron que enseñarte a correr.

-// Ja,ja, ja… ¡Las malas lenguas! No fue para tanto. Pero hay que tener en cuenta que yo empecé muy tarde, con 14 años, en los Salesianos de La Coruña. ¡Y sin haber hecho deporte antes en la vida! El equipo donde empecé era 'El Bosco', que jugaba en el colegio de los Salesianos, un cole al que no fui, por cierto… Y en un año, alguien me vio y me llamaron para hacer la prueba del Real Madrid. Y se quedaron conmigo.

A los 15 ya estaba vestido de blanco y a los 16, repito, dos años después de haber cogido por primera vez un balón de baloncesto, estaba ganando una medalla de bronce junior en el Europeo de Santigo de Compostela. El cambio para mí fue atroz, con una cantidad de entrenamientos brutal, de todo tipo. Me metieron el baloncesto como se da de comer a un pavo, ¿no? ¡Hala, que hay que engordar baloncesto!

Y de ahí, a jugar con y contra los mejores jugadores europeos de la historia, Drazen Petrovic, Arvidas Sabonis…

-// Yo diría que con más, ¿no? Ja, ja, ja. Pero sí, vamos, en cuanto a extranjeros, estos dos son los grandes, grandes de Europa. Pero sobre todos los demás, yo siempre nombro a dos: Fernando Martín y Juan Antonio Corbalán. Y además, son trayectorias vitales y profesionales cruzadas porque Martín jugó conmigo y también con Drazen. ¡Aquel año teníamos un auténtico equipazo! Ganamos la Recopa de Europa, que ya no existe, contra un equipo hecho también para ganarlo todo, como era aquel Caserta de Oscar Schmidt y Ferdinando Gentile, que irrumpía en aquellos años.

Sin embargo en España perdimos la final de la Liga con el Barcelona en un quinto partido en el que hubo de todo, mucha bronca.  Quedamos muy pocos jugadores en la cancha, por la tensión, las técnicas… Aquello fue muy polémico.

Aquellos jugadores que, tras los Delibasic, Dalipagic, Brabender y compañía, comenzaban a acercar mucho el baloncesto FIBA a la NBA. Luego estarían ustedes… Dino Meneghin, en su última etapa , Roberto Brunamonti

-// Sí, todos ellos grandes jugadores… En Europa agudizábamos el ingenio. No teníamos esa exuberancia física. Hasta que ahora las cosas de la NBA y el baloncesto FIBA están muy, muy igualadas. [Tanto que, el mismo día que se realiza este entrevista el CSKA de Moscú ganó en EE.UU. a Minnessota Timberwolves, el equipo de Ricky Rubio].

Mira, yo he podido ver en Pekín a Dwight Howard de cerca. Y uno no sabe si este tío está diseñado por la NASA o por Ferrari. Vamos, si tú pides a un experto, diséñame a un pívot, va y te dibuja un Howard. Con unas  facultades que… Es el único jugador que yo he visto que cuando la mete para abajo en el aro, ve como bota la bola en el suelo porque tiene los ojos a la altura del aro. ¡Una burrada de tío! Lo único que le queda es saber jugar…

¡¿Cómoooo?! (Le interrumpo)

-// Vamos, puede ser una pasada lo que he dicho… Digo que cualquier jugador europeo bueno, bueno, de antes o de ahora, no tiene las facultades físicas de los superjugadores de la NBA. Pero son capaces de sorprenderlos con un pivote magnifico en la zona, un pasito de menos a la hora de entrar al aro, un ganchito así, de medio lado… Improvisaciones de jugadores muy técnicos, porque esas facultades físicas no las tenías… ¿no?

– Entonces, ¿la NBA es un rollo?

-// No, no es eso… Lo que digo es que la NBA no es la panacea que estamos acostumbrados a escuchar. Lo que pasa es que se vende muy bien. De hecho, hacen algo que ójala hiciésemos nostros también, ¿no? Ponen a sus mejores jugadores, que son ídolos mundiales, en primera fila, como presentación de su liga, de promoción… Vamos a ver… Si preguntas a los aficionados, un tanto por ciento elevado de gente sigue a los jugadores de la NBA, y otra porción de seguidores sigue a algún equipo, en plan 'yo soy de Houston Rockets', y tal… Pero si a mitad de temporada les preguntas cómo van sus equipos, o como lo están haciendo sus jugadores favoritos, la gente no sabe. Simplemente vemos la NBA porque lo ponen muy fácil para que sea consumida, te ponen 'highlights', resúmenes, las jugadas del mes….  Sin embargo, muchos partidos, a mitad de temporada te cuesta un mundo tragarlos…

– Y que no haya triunfado Sergio Rodríguez allí es fuerte…

-// Es que a lo mejor se fue muy pronto a la NBA. Ahora los jugadores cuajan mejor en Europa.. Yo creo que hay que completar la formación antes de dar el salto a la NBA. Si te das cuenta, Sergio Rodríguez no es el mismo 'Chacho ' que llegó aquí, de vuelta, hace tres años.

Y sin embargo los 'yanquis' han sido siempre nuestro espejo. Cuando usted estaba en activo la NBA era un sueño lejano…

-// En Los Angeles 84 se vio la diferencia. [La selección nortemericana, como en otras ocasiones, estaba formada por jugadores universitarios, pero esos universitarios eran Michael Jordan, Chris Mullin, Danny Ainge, San Perkins, el comentado 'Pat' Ewing]. Eso fue la hostia. El problema de aquellos partidos, de la final de Los Angeles 84… Ten en cuenta que en 1984, no se veían en España los partidos de la NBA y mucho menos los partidos universitarios. En aquel entonces estaba empezando el 'Cerca de las Estrellas' de Ramón Trecet… y… no sabíamos realmente cómo se jugaba en EE.UU., ¿no? Y entonces, claro, tú dices…'se juega muy rápido'. Tú coges entras al rebote, luchas por el balón, intentas sacarlo rápido y tal… Pero claro, no era exactamente eso. Hay dos velocidades, la de traslación, digamos, la velocidad en carrera, en contraataque. Y la de ejecución. Esa era la gran diferencia. Ellos recibían y se movían enseguida, en décimas de segundo, cuando tú llegabas a defenderles. La rapidez de piernas a la hora de taparte las líneas, de manos a la hora de quitarte el balón… Esa era entonces la diferencia abismal que ahora ya prácticamente no existe.

Claro, los entrenamientos ya se parecen también mucho, supongo…

-// Claro. Ahora se juega muy parecido. Es que antes, la única manera de acercarnos al baloncesto de la NBA era Antonio Díaz-Miguel, que se iba en enero para allí a ver a la gente que conocía: a Lou Carnesecca, Dean Smith o Bobby Knight… Y con Antonio empezaron a ir para allá los entrenadores de la siguiente generación, como Manel Comas. El difunto Manel decía: “Sin Antonio no hubiésemos sido nada”. Comas contaba muchas veces cómo fue por primera vez a EE.UU. y Antonio le metió en casa de Dean Smith… ¡En casa de Dean Smith! ¡Y se puso a hacer un 'scouting' de un partido en el sofá con Dean Smith! Y ver los entrenamientos de St. Johns. Toda una generación de deportistas aprendimos lo que era el baloncesto de verdad con Antonio Díaz-Miguel. En España éramos autodidactas.

Sí, aprendimos a fuerza de ver botarse en los pies a muchos jugadores…

– // Había jugadores mejores y peores como en todos los momentos y lugares. Yo mismo o Cristóbal Rodríguez, que éramos pívots, o Alfonso del Corral, que jugaba de alero. No éramos virtuosos. Pero cumplíamos. En aquellos momentos los pívots éramos como grúas. Y Alfonso era un deportista con un físico portentoso para los cánones de la época. Tenía su técnica. Puede que le costara tirar de lejos, claro, pero acababa maravillosamente los contraataques y defendía muy bien. No hay una única manera de ser buen jugador. Las cosas han cambiado mucho. Yo nunca pensé que una línea pudiera llegar a cambiar tanto un deporte. Me refiero a la línea de tres. Se abrieron muchos huecos, se crearon espacios. Era impensable que un tío de 2,10 encarase a su defensor a cinco metros del aro. Antes jugábamos más pegados, con mucho tráfico en la zona.

Bueno, bueno, grúas… Usted es el jugador de la historia de la ACB con el porcentaje de aciertos más alto en tiros de dos puntos…

-// Ja,ja,ja… No, lo que pasa es que a mí me la daban hecha… Muy cerquita del aro… No, bueno, también hacía muy buena selección de tiro y hacía el juego que me habían enseñado, a maximizar la efectividad. Eran otros lo que tenían que tirar más. Yo estaba muy concienciado del concepto de equipo porque de siempre me lo inculcaron. Lo mío era rebotear , taponar, asegurar el tirito cerca del aro, hacer buenos bloqueos. No me complicaba la vida haciendo otras cosas.

Y hacer muchas, demasiadas faltas. ¿Tuvo alguna racha de cinco partidos seguidos sin llegar a cinco faltas?

-// No, hombre. Aquello era producto de jugar con pívots que eran débiles que te cagas… Bueno, y estar en un equipo que era el único que televisaban, con lo que los árbitros se hacían todos los cursillos con vídeos de nuestros partidos televisados. Esas imágenes provocaban que en cuanto rozabas a un tío y se quejaba el árbitro te pitaba la falta a ti. Y así pasaba. Un tío te daba un codazo en la nariz en un cruce, se quejaba, te pitaban la falta y tu sujetándote la hemorragia con los dedos. Le decías al árbitro, 'pero si me pegó él'. Y al soltar la nariz te ponías perdida la camiseta con la sangre. En fin… Había que ser duro. A mí me enseñaron que la zona eran mis dominios. ¡Ahí no entraba ni Dios!

El Real Madrid, toda una escuela en los viejos tiempos, dicen…

Sí. Yo me formé aquí. Me enseñaron a esforzarme. A trabajar duro. Principios… es que por muy alto que fuera uno, necesitabas un grado de disciplina y de interés y sacrificio importante. No porque midieses 2,15 o 2,20 ibas a llegar porque sí… Así me lo enseñaron, desde los tiempos de la pensión conviviendo con José Manuel Beirán. Él me decía: “Aquí, si trabajas como un perro puedes llegar, si no, no llegarás aunque tengas más condiciones que nosotros”.

Y usted compartió vestuario con grandes revolucionarios del baloncesto patrio…

-// [Le apunto a Andrés Jiménez y a José Montero] Sí, sí, sí. Andrés se ponía muy pesado y cabezota con jugar de tres.  Estaba convencido de que era un alero y no un pívot bajito. Se empeñó en ello por que lo tenía muy claro. Hizo el mismo recorrido que Fernando Arcega, que era un tres al que no le dolían prendas por jugar abajo. Pero lo de Andrés era de montar trifulcas en los entrenos… 'Tú juegas de cuatro, dentro para…' Y él que no, que él jugaba de tres. Sabía perfectamente por dónde iba a ir el baloncesto.

Y sí, después José Antonio Montero, ¿no? Un base grande que se salía del estereotipo de base español de 1,82 metros. Estaba por encima del 1,90 y era rapidísimo con gran control de los partidos. Es que toda evolución se produce poco a poco y los jugadores tienen que hacer esa transición

Esa evolución se pudo ver incluso con dos hermanos ilustres, el gran Fernando Martín y su hermano, Antonio. ¿Quién era mejor?

-// Mucha gente plantea esa cuestión de quién era mejor, qué hubiera sido Antonio con las características competitivas de Fernando. O, al revés, Fernando con la calidad y el tiro de Antonio.  Ja,ja,ja … Pues hubiera sido. A ver… Fernando tenía una técnica, digamos… suficiente. Se tiraba aquellas albondiguillas, las 'frivolités', como llamaba a aquellos medios ganchos Antonio Díaz Miguel. ¡Y le entraban! Y se hacía siempre hueco ahí debajo para sacarlos. Era un jugador muy especial. Una mezcla de inteligencia, mentalidad ganadora y fuerza interior tan grande que le hicieron ser lo que fue, ¿no? Y Antonio era un gran pívot. Lo que pasa es que… ¡Claroooo! Antes de empezar hablábamos de los 'hijos de' [Entre otros, del tristemente fallecido Jaime Rullán, que según Fernando Romay iba para estrella y que murió en una cancha] y en este caso hablamos de 'hermanos de…' Siempre se comparó a Antonio con Fernando, tuvo esa desgracia. Pero vamos, técnicamente estaba más pulido Antonio, tenía mejor mano… En fin. Lo que pasa es que Fernando arrastraba a todo el equipo en pos de la victoria, ¿no? Anteponía siempre el equipo a su persona. Y sí, es cierto, antes de aquellas míticas finales contra el Barcelona nos dijo en el vestuario, antes de salir a jugar, lo de 'no me he levantado de la cama con este dolor de espalda que tengo para perder contra éstos'. Era genial.

– Con el palmarés y el historial que usted tiene, la cantidad de sitios donde le podemos ver [Romay ha llegado a participar en 'Mira quien baila' y en la serie 'Aquí no hay quien viva'] estará nadando en la abundancia…

-// Ja, ja, ja  [la risa suena estruendosa] Mira aquí, a mi casa viene el cobrador del frac en chándal. ¡Noooo, hombre, que vaaa! Yo he tenido la suerte de labrarme un futuro fuera de baloncesto, de vivir de mi salario. Es que mi única ideología es el trabajo. Me dedico a fomentar la educación en valores en el deporte y he trabajado con todos los partidos y administraciones. Mi ideología está al margen.

Fernando Romay anda con grandes, enormes zancadas, bamboleándose con la espalda cargada. Como buscando siempre apoyos. Castigado de chocar y aguantar los envites de tíos de 2,20 como Vladimir Tachenko, aquel enorme jugador soviético. Probablemente el jugador menos agraciado físicamente que uno recuerde sobre las tablas de un campo de baloncesto. “Qué va hombre… ¿Tachenko feo? Si era un 'Adonis'?”, dice entre carcajadas este gallego que forma parte de la historia gloriosa de nuestro baloncesto.

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