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El responsable de Exteriores español, José Manuel García Margallo, uno de los ministros más lenguaraces del Ejecutivo Rajoy, asume que, tras el varapalo olímpico de la candidatura de Mdrid 2020, “hay que retomar la imagen de España”. De hecho, ha ido más allá en las causas de la derrota. Sin entrar en la petición de posibles dimisiones, el titular de Exteriores ha apuntado que, en los corrillos en Buenos Aires, se argumentó como uno de los motivos para elegir a Tokio que “el 70% de la clase media mundial en 2020 estará en Asia, lo cual tendrá repercusión en los derechos televisivos”.

Pero en su opinión, hay más explicaciones para responder al tercer portazo del COI a España: MArgallo considera “lógico” que los países europeos que aspiran a acoger los Juegos en 2024 “tuvieran cierto interés en que no se celebre en Madrid la cita olímpica de 2020 porque limitaría o anularía prácticamente sus oportunidades”.

Preguntado por si considera que esa falta de apoyo comunitario ha podido liderarla Reino Unido por el contencioso sobre Gibraltar, Margallo le ha restado importancia: “Estoy seguro de que un país socio, aliado y amigo no caería en la mezquindad de pasar factura en el tema de los Juegos. España no lo hubiera hecho y entiendo que los países amigos no actúan de manera torticera”.