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Madrid ofrece una inversión mínima y un proyecto compacto y sin fisuras para organizar los Juegos de 2020, para los que Tokio se postula avalada por su economía y con un informe impecable del COI sobre su proyecto y Estambul como un país con enorme proyección, puente entre Europa y Asia.

La capital española llega a la votación final por tercera vez consecutiva, después de superar a Tokio hace cuatro años en la elección para 2016 en Copenhague, donde Río ganó a Madrid en la final y la ciudad japonesa fue la segunda eliminada.

Estambul presenta un proyecto por quinta vez, aunque sólo llegó a la votación final para los juegos de 2000, en los que fue la primera eliminada, y los de 2008.

Estas son algunas de las bazas de las tres candidaturas:

MADRID

– Una mínima inversión requerida: la candidatura cifra en un 80% las instalaciones ya disponibles, por lo que las administraciones públicas solo deben aportar 1.940 millones de dólares para los Juegos, frente a los 16.800 de Estambul o los 4.400 de Tokio;

Un mapa de instalaciones compacto: el Parque Olímpico, en torno al Estadio de Atletismo, y los cercanos recintos feriales de IFEMA, al este de la ciudad y junto al aeropuerto de Barajas, agrupan la mayoría de los deportes; el resto, en la 'zona río' o en el centro de la ciudad, son fácilmente accesibles debido al tamaño medio de la ciudad de Madrid;

Una red de transportes moderna y en funcionamiento que incluye tren de alta velocidad a todas las subsedes y que solo exige la construcción de dos nuevas estaciones de metro y tres de cercanías;

Una práctica unanimidad en torno al proyecto, que va desde la Casa Real, con el Príncipe de Asturias como presidente de honor de la candidatura, hasta el 76 % de los madrileños, según una encuesta del COI;

Un empuje para la reactivación económica española: se calcula que los Juegos permitirían la creación de 85.000 puestos de trabajo hasta 2025, además de un incremento significativo del turismo y del comercio.

TOKIO

– Un informe técnico prácticamente impecable, con altísima consideración de sus infraestructuras, tecnología, instalaciones, alojamientos y seguridad;

– La fortaleza de su economía: si Tokio fuera un país, estaría entre las diez primeras economías del mundo;

– Tokio se presenta como 'la candidatura de Asia' para recabar el favor de los votantes de ese continente;

– Los atletas primero: la candidatura ha puesto a los deportistas en el centro del proyecto desde su origen y ha querido simbolizarlo con la propuesta de una Villa Olímpica futurista construida sobre la isla de Harumi;

– Los Juegos de 2020 recibirían el legado de los ya celebrados en Tokio en 1964: el nuevo estadio olímpico se construiría sobre el utilizado en aquella edición.

ESTAMBUL

Su insistencia: Estambul ha pedido los Juegos en cinco de las seis últimas convocatorias: 2000, 2004, 2008, 2012 y 2020. Como apoyo a estos proyectos, en los últimos y en los próximos años ha organizado con éxito y seguirá organizando campeonatos mundiales y europeos de múltiples disciplinas;

Turquía se presenta en esta ocasión como un país “no emergente, sino emergido”, con una economía pujante que ya es la decimosexta del mundo;

La población turca es la más joven de Europa, un dato que puede agradar a los grandes patrocinadores olímpicos;

– Los Juegos nunca se han disputado en un país musulmán;

– Estambul ofrece la posibilidad única de disputar unos Juegos en dos continentes, Europa y Asia.