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LONDRES (Reuters) – El inicio de la transformación de Gareth Bale desde el desgarbado adolescente que no ganó en sus primeros 24 partidos de liga con el Tottenham Hotspur hasta ser el jugador más caro del mundo se puede ubicar en un momento y lugar exactos.

El 20 de octubre de 2010, su equipo perdía 4-0 en el descanso frente a los campeones europeos del Inter de Milán en un partido de la fase de grupos de la Liga de Campeones en San Siro antes de que Bale volviera a equilibrar el encuentro con un memorable 'hat-trick' en el segundo tiempo.

Los dos primeros goles fueron casi idénticos, marcados con disparos cruzados con la pierna izquierda tras grandes carreras que dejaron a la defensa del Inter, y especialmente al brasileño Maicon, siguiendo su rastro.

El tercero fue un duro disparo raso desde una posición más centrada que sorprendió al portero Julio César. Aunque los Spurs perdieron el partido, la sorprendente actuación de Bale llamó la atención de todos los grandes clubes en Europa.

Después de más goles, más carreras y el pago de cien millones de euros, el más rico de los clubes, el Real Madrid, lo ha fichado.

Los Spurs se recuperaron de aquella derrota y lideraron su grupo para llegar a los cuartos de final de la Liga de Campeones en su primera incursión en la máxima competición europea de clubes, y el hecho de que su equipo, aunque por poco, se la perdiera los dos años siguientes es uno de los motivos por los que Bale se marchó.

Visto por muchos como el tercer mejor jugador del mundo tras el barcelonista Lionel Messi y su compañero en el Real Madrid Cristiano Ronaldo, Bale, votado jugador del año por sus compañeros y periodistas el año pasado, necesita jugar al máximo nivel.

Mostró mucho potencial cuando era más joven, debutando con el Southampton con 16 años en abril de 2006 y convirtiéndose en el jugador más joven que ha jugado con Gales un mes después.

Captó la atención del técnico del Arsenal, Arsene Wenger, y del Manchester United, Alex Ferguson, pero terminó fichando por los Spurs por 5 millones de libras en mayo de 2007.

Le llevó 24 partidos en los siguientes dos años para ganar un partido – la maldición acabó cuando el técnico Harry Redknapp lo sacó en los últimos cinco minutos de un partido contra el Burnley en septiembre de 2009 cuando el Spurs ya ganaba 5-0.

El Tottenham terminó cuarto esa temporada y se clasificó para la Liga de Campeones, que el año pasado se perdieron por un solo punto.

Bale, que fue padre el año pasado, siempre dio la impresión de estar feliz en los Spurs y de liderar el próximo asalto hacia la Liga de Campeones la próxima temporada.

Pero claramente, la cantidad ofrecida por el Real Madrid y el desafío del galés por llevar su juego a cotas más altas en España han sido irresistibles.

GOLES ESPECTACULARES

El Madrid ha visto en él a un jugador con energía ilimitada, una tremenda velocidad, control del balón y la capacidad de encontrar la red desde lejos con goles espectaculares.

Si lo necesitan para unirse al exjugador del Tottenham Luka Modric, con cuyos servicios se hizo el Madrid el año pasado, es otro tema.

El técnico Carlo Ancelotti ya tiene a Ronaldo, Mesut Ozil, Karim Benzema y Andel di Maria en el ataque, además de Isco, que llegó al Madrid este verano procedente del Málaga.

Ancelotti podría experimentar con Ronaldo como delantero centro, dejando a Bale en cualquiera de los puestos atacantes.

Fue también en el Totteham donde tuvo lugar la transformación de defensa izquierdo, pasando por centrocampista a delantero.

Bale siempre pareció peligroso por la izquierda, pero se adelantó cuando comenzó a jugar habitualmente en un puesto más central la temporada pasada, cuando anoto algunos de sus goles más sobresalientes.