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Scott Redding lo tenía todo dispuesto para la fiesta total. Se vistió para la ocasión (con un chásis especial con los colores de la bandera de Reino Unido) y se lanzó de forma inmisericorde a por la victoria. Al principio, todo sonreía al inglés, que se marchaba al mismo tiempo que Pol Espargaró se quedaba cortado y se enfangaba con hombres como Corsi en la lucha por una decepcionante décima plaza…