sábado, 19 septiembre 2020 17:54

Desesperación en Brno

Quizás sea la tensión de estar cerca del final, o puede ser la simpleza de la estrategia del despiste. Pero la realidad es que con el aterrizaje en la República Checa han empezado a aflorar los primeros miedos. La desesperación es la palabra clave que define los comentarios en la previa del rodaje sobre el asfalto de Brno. Todos los pilotos han apuntado a este lugar como el punto de inflexión. Sus características, las ventajas e inconvenientes y el estado anímico de algunos profesionales provocan sensaciones encontradas. Cada cual recibe con temor diferente el enfrentamiento a cielo abierto.

Con la vuelta al viejo continente tras un mes, el corazón de Europa cobija con los brazos abiertos el regreso de sus pequeños prodigios. De cara al fin de semana que se presenta los españoles son los que más frentes adversos tienen en su contra. Marc Márquez es el gran favorito, aquel que persigue la estela de 'King Kenny' para transformar su vitola de novato en hombre maduro de la carretera. Líder indiscutible, el de Cervera tiene la posibilidad de alcanzar los 200 puntos tras la finalización de su aventura en la bella zona de Moravia. Aunque hay un problema. «No es mi terreno favorito», fue la frase de Márquez que quedó como sentencia. Lo dijo a pesar que ya sabe qué es ganar aquí. Fue el año pasado, cuando iba camino de su título mundial de Moto2. Ahora transita con paso firme por el sendero de la corona mundial de más enjundia. Empero, parece que el laurel de MotoGP empieza a pesar sobre la cabeza de un adolescente de corazón noble.

Por ese motivo echa tierra de por medio, o más bien gravilla, con respecto a sus contrincantes directos. Porque sabe que son Jorge Lorenzo y Dani Pedrosa los que están condenados a la cadena perpetua de la victoria hasta el final. Esa picardía de depositar la más absoluta responsabilidad en los rivales es un añadido a los propios temores de sus adversarios. Todo ello pese a que para Jorge Lorenzo la segunda capital checa es el escenario perfecto para su moto. Los test demuestran que las Yamaha son las que mejor se adaptan al acondicionamiento de la pista. El autódromo serpentea con curvas cerradas a través de un altozano frondoso desde el que se pueden ver los cambios de ritmo frenéticos y constantes con una perspectiva medioambiental.

Pedrosa, Rossi y la historia

Esta fisionomía de los más de cinco kilómetros del feudo centroeuropeo ofrece la ventaja necesaria a Lorenzo y su máquina. No obstante, la desesperación que llena los miedos del mallorquín es distinta a los de Márquez. Para Jorge el problema radica en su recuperación física, a la que le queda mucho trabajo por delante. Mismas complicaciones para Dani Pedrosa, el otro baluarte de un trío sobre las dos ruedas que está llamado a hacer historia. El segundo catalán de Honda tiene un apéndice en Brno: su liderazgo dentro de la escudería. Las buenas relaciones con su amigo no son incompatibles con la necesidad interna de un campeón del mundo de demostrar a los compañeros de boxes que las fotografías en las paradas de autobuses representan algo más que la figura de un chico con la sonrisa blanca.

Ahora es el rostro de Márquez el que copa el mundo, al mismo tiempo que el sol recorre su trayecto diario hacia la noche. Tendrá un cuarto rival en la antigua Moravia que también querrá transformar su desesperación en batalla. Valentino Rossi, a quien sí le maravilla este lugar. Aquí ha ganado siete veces, cinco de ellas en la máxima categoría. El italiano tiene la moto ideal, en el escenario perfecto con la oportunidad idónea. Su exasperación es otra. No logra encontrar aquellas emociones que le convirtieron en el mejor de la historia una vez. Un puesto que ve peligrar cada día por culpa de un jovenzuelo ilerdense. El mismo que en Brno tiene la oportunidad de asestar un golpe definitivo.