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El alcalde de Rio de Janeiro, Eduardo Paes , afirmó que «es una vergüenza que Brasil acoja los Juegos Olímpicos» en 2016 porque el país carece de una política deportiva, aunque afirmó que el evento será «un súper legado» para la ciudad que gobierna. Paes lanzó un fuerte ataque contra el gobierno federal, los dirigentes deportivos brasileños y la FIFA en una entrevista realizada por el periodista deportivo Juca Kfouri, que será difundida integralmente este viernes por el canal ESPN. «Es una vergüenza que Brasil acoja los Juegos Olímpicos (…) Nosotros debemos cuidar del legado de los Juegos Olímpicos en la ciudad, quien precisa crear una política deportiva es el gobierno federal», afirmó el alcalde.

La declaración de Paes apuntaba a criticar la falta de apoyo por parte del gobierno federal a los mejores atletas brasileños, en respuesta a la pregunta de si el mayor evento deportivo mundial no debía ser «la culminación de una política deportiva exitosa, y no el primer paso, como será en Brasil». Brasil quedó en decimocuarto lugar en los JO-2012 de Londres, con 17 medallas (sólo tres de oro). «Mi papel es lo que quedará para la ciudad después. Quien paga la cuenta del Centro Olímpico Brasileño no es el gobierno federal, es la alcaldía de Rio. Quiero dejar un legado que sea utilizado después de los Juegos por los atletas», sostuvo el alcalde en uno de los trechos de la entrevista difundidos de manera anticipada en el blog de Kfouri y el sitio web de ESPN.

«Los Juegos Olímpicos son un súper legado para la ciudad. Yo no diría lo mismo de la Copa del Mundo de fútbol, que solo dejará los estadios», dijo Paes , para quien los juegos permitirán «una integración fantástica» entre diferentes zonas de Rio de Janeiro. Paes exigió asimismo un debate nacional sobre quién administrará los centros deportivos en Rio tras los JO-2016: si serán gestionados de manera sustentable o «se convertirán en un lugar donde los dirigentes (deportivos brasileños) colocan a su prima en el bar».

Para Paes, es «un escándalo» que los dirigentes deportivos permanezcan la vida entera en sus cargos, siendo reelectos de forma interminable, y criticó la calidad de su trabajo. «El ambiente precisa mucha transformación y cambios y que se asuma la responsabilidad. No sé si me estoy comprando una pelea innecesaria para mí, pero es un escándalo, es una vergüenza cómo funcionan las cosas; es difícil gerenciar el deporte en Brasil con la calidad de dirigentes que hay (…) Se quedan ahí (en sus cargos directivos) la vida entera», lamentó.

El comentario «no es personal» contra el presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), Carlos Nuzman, en el cargo desde 1995 y reelecto en 2012 hasta 2016, aclaró Paes . «Tengo mucho respeto por Nuzman, él fue el gran activo para traer los Juegos Olímpicos a Rio», indicó. El alcalde también criticó a la FIFA, que organiza el Mundial de fútbol el año próximo. «El ambiente de la FIFA no es el mejor del mundo (…) Sólo se preocupan por los estadios» y no por el legado que queda para las ciudades sede, afirmó a menos de un año del torneo en 12 ciudades brasileñas.

Tras las masivas manifestaciones de junio que reunieron a más de un millón de personas en Brasil contra los millonarios gastos públicos en la Copa del Mundo de fútbol el año próximo y en los JO-2016, el alcalde sostuvo que si fuera por él, no construiría un nuevo campo de golf en Rio que costará millones de dólares «para un deporte que no es ni va a ser popular en Brasil». No obstante, garantizó que el nuevo campo de golf no destruirá el medio ambiente y que no está localizado en un área de protección ambiental.

También admitió que fue un error la manera «autoritaria» en que la alcaldía manejó el tema de los desalojos forzados de habitantes de la favela Vila Autódromo, en la zona oeste, para la eventual construcción de una carretera para los JO-2016. «A pesar de tener buenas intenciones, los técnicos de la alcaldía marcaron las casas (para ser demolidas), parecían nazistas marcando judíos con la estrella de David», afirmó. «No es tortura física, es tortura psicológica. (Hay gente que está hace) tres años con la casa marcada sin saber si puede quedarse o no», admitió.