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Hay pelea en Moto3. Alex Rins logró en Indianápolis su segunda victoria consecutiva, evidenciando que el parón invernal no ha mitigado su hambre de triunfos. El jovencísimo piloto del Estrella Galicia se ha posicionado desde el principio del Mundial como la gran alternativa a Luis Salom y Maverick Viñales, y en el Ecuador de la competición parece haber encontrado no sólo el ritmo, sino la fórmula para subirse a lo más alto del cajón.

En el trazado americano le acompañaron su compañero Alex Márquez, por primera vez en el cajón, y Maverick Viñales, que se conformó con el tercer peldaño después de salvar una caída de forma casi milagrosa.

La carrera fue un calco respecto a muchas de las anteriores, con la salvedad de que Luis Salom no estaba en el tren delantero. El líder del Mundial, después de un sábado desastroso finalizado con una fea caída, tenía que remontar desde la décima plaza y confiar en un buen estado físico. La primera parte del objetivo se cumplió con creces, pasando sexto por meta en la primera vuelta.

Sin embargo, se atascó en una lucha en el centro del grupo mientras sus elementos delanteros se iban distanciando. Acabó peleando con Folger, pero el alemán apura sus opciones y cerró la carrera en la quinta posición.

Rins y su entorno descartaron luchar por el Mundial, ciñéndose a ir 'carrera a carrera', el discurso habitual de los que sueñan en secreto con un asalto al orden establecido, ese en el que dominan Salom y Viñales pero en el que surge Rins como amenaza de fuego real.