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Si algo dejó claro la primera parte del campeonato en la categoría de Moto2 fue que son dos los pilotos que competirán hasta el final por el título. Uno es español, al que la mala suerte en determinadas ocasiones y las decisiones no del todo acertadas en otros momentos, le han llevado a estar segundo en la tabla (con 120 puntos) a tan solo 23 del líder indiscutible hasta el momento, el rival a batir Scott Redding. Pol Espargaró marcó con rojo el calendario de 2013 como la oportunidad definitiva para proclamarse campeón absoluto, después de fracasar en ese intento el año pasado ante la supremacía del virtuoso sobre la moto Marc Márquez. Sabe el de Granollers que su última ocasión para contentar a los promotores que han confiado en él de cara a la temporada que viene, cuando estará en MotoGP, con los grandes del motociclismo, de la mano de la Monster Yamaha Tech3 que dejará Crutchlow para marcharse a Ducati.

En este segundo tramo de la lucha contra Redding el catalán se lo ha tomado como una reválida para sí mismo, buscando demostrarse que está preparado para competir con los mejores y que no tiene nada que envidiar en el futuro a corto plazo a Márquez, su némesis de antaño. Para ello deberá empezar en Indiana con la regularidad que no ha podido conseguir hasta el momento. Por ese motivo en este mes de vacaciones forzosas que ha tenido, el todavía piloto de Tuenti HP revisó una por una las estadísticas que le han llevado a no ser el mejor hasta ahora. Con respecto a las ?poles?, Espargaró tiene una más que su rival (tres contra dos), que coinciden también en el número de victorias finales. Incluso alrededor de las vueltas rápidas, también supera el barcelonés al inglés.

La respuesta a por qué a pesar de estos número está por detrás la ha encontrado en su falta de solidez en cuanto al resto de carreras, donde en algunas se ha quedado sin puntuar o dicha puntuación ha sido mínimo, mientras que Redding lograba subirse al cajón aunque fuera en un suspiro final como tercero. Ahí radica la diferencia. Ya se sabe: cuando no puedes ganar, al menos no pierdas. Es uno de esas máximas que suelen usar los italianos para competir. Llega la hora de la ?italianización? de Espargaró. La única forma de encontrar su ansiado título.