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A las 21.50 horas de hoy (17.50 GMT), Bolt, si no surge ningún contratiempo en las semifinales, se afirmará en los tacos de salida en la recta principal para luchar por la recuperación del título mundial de 100 metros que perdió en Daegu 2011 al ser descalificado por precipitarse en la salida.

La de 100 metros era la final más esperada de esta 14 edición de los campeonatos, antes de que el rosario de ausencias (Tyson Gay, Yohan Blake, Asafa Powell) la dejara en un producto descafeinado, pero a la vista de lo ocurrido en la primera jornada, habrá que deducir que Bolt no levanta irresistibles pasiones entre el público moscovita.

¿Será esa la causa de que el jamaicano, ídolo de masas, radiante, dicharachero y gesticulante en otras partes del mundo, se haya mostrado tan serio y melancólico en Moscú?

El debut del plusmarquista mundial de 100 y 200 metros en los Mundiales congregó anoche a menos de 20.000 espectadores en el estadio. Era la primera ronda de 100 metros, es cierto, pero no fue sólo la cifra, por lo baja, sino la actitud reservada de los espectadores. El público mostró ante el “Rayo” un desapego al que no está acostumbrado.

Tal vez fuera la frialdad del público, remiso a rendirse a sus encantos, la que explicara la paralela actitud distante del jamaicano, que se guardó para mejor ocasión su acostumbrado ritual de gestos y poses ante las cámaras.

La final de 100 metros de unos Mundiales justifica por si sola la afluencia del público al estadio, pero en esta segunda jornada obedece principalmente a la presencia de la “zarina” Yelena Isinbáyeva, y eso que la plusmarquista mundial de pértiga compite en la ronda de calificación.

El nombre de Isinbáyeba corría hoy de boca en boca entre los aficionados que hacían cola ante las taquillas y las puertas de entrada al estadio. Para el público ruso la atleta de Volgogrado será la reina de los campeonatos, sea cual fuere su resultado.

Será dos horas antes de la final de 100 metros. Isinbáyeva, que ha elegido esta competición para despedirse del atletismo con dos oros olímpicos y otros dos mundiales, después de haber batido 28 récords del mundo, recibirá el homenaje de sus paisanos cuando salte en busca de una plaza en la final del martes. Martes y 13, por más señas, aunque en Rusia carece de connotaciones supersticiosas.

El gancho de Isinbáyeva servirá también para corregir la escasa afluencia de público al estadio en este fin de semana de agosto. Con capacidad para 75.000 espectadores, el estadio Luzhnikí lucía anoche un aspecto desangelado, en un ambiente que ni siquiera Bolt pudo calentar.

Por José Antonio Diego