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La humillante derrotada, que ha sido celebrada en Taiwán -isla separada de China tras la guerra civil de 1945-49- como si de una final se tratase, se produjo ayer viernes en los cuartos de final del Campeonato de Asia de Baloncesto, que se celebra en Filipinas y en el que China defendía el título conseguido hace dos años en casa.

En el Asia Arena de Manila, con capacidad para 20.000 personas, la China liderada por Yi Jianlian (Dallas Mavericks) llegó a ganar por 17 puntos en el segundo cuarto.

Sin embargo, una inesperada reacción de los taiwaneses, liderados por los 23 puntos de Quincy Davis (nacido en EEUU pero nacionalizado en la isla hace dos meses), dejó un marcador que entrará a la historia negra de China: 96-78 para los taiwaneses, en la pizarra muy inferiores a los chinos.

Taiwán, que llevaba 24 años sin jugar unas semifinales asiáticas, disputará con Irán, Corea del Sur y los anfitriones filipinos el título continental así como una de las tres plazas directas para el Mundial de España.

China, que desde su primera participación en el torneo asiático en 1975 ha ganado 15 de los 19 torneos disputados, se tendrá que conformar con la lucha por el quinto puesto con Jordania, Kazajistán y Qatar.

La derrota es un jarro de agua fría para el recién nombrado seleccionador chino, el griego Panagiotis Giannakis, una leyenda del deporte de la canasta en quien el país asiático confiaba para que el equipo regrese a los buenos niveles de juego logrados cuando el equipo era capitaneado por Yao Ming.

Al caer en cuartos, China pierde la posibilidad de clasificarse por la vía deportiva para el Mundial 2014 (cuya organización solicitó, aunque finalmente se eligió a España) y ahora su única posibilidad es que la FIBA le otorgue una de las cuatro invitaciones (“wild cards”) que tiene reservadas, y que debe repartir por los distintos continentes.