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“Sería feliz si Bolt marcara un nuevo récord mundial. Todo dependerá de su forma física. Lo que puedo decir es que en este estadio se dan todas las condiciones para que corra rápido”, afirmó a Efe Balajnichov en el estadio olímpico Luzhnikí, escenario de los Mundiales del 10 al 18 de agosto.

Balajnichov reconoció que en un primer momento el principal atractivo de los campeonatos era el duelo entre Bolt y el estadounidense Tyson Gay en los 100 metros lisos, como se pudo ver en la campaña publicitaria desplegada durante las últimas semanas en la capital rusa.

“Es un hecho que no habrá tal duelo, pero quedan Bolt, Isinbáyeva y (la campeona olímpica y mundial de salto de altura, Anna) Chicherova, figuras por las que merece la pena acudir al estadio”, dijo.

El presidente de la FAR reconoció que el caso de dopaje de Gay y varios velocistas jamaicanos, entre los que figura Asafa Powell, ha sido una mala noticia para el atletismo, pero negó que dicho escándalo rebaje el interés en los Mundiales.

“Los Mundiales son un campeonato mucho más grande que la suerte de un atleta. El dopaje es un problema mundial. Existe en todos los países, incluido Rusia. Estoy seguro de que los atletas que vengan a Moscú competirán con dignidad”, manifestó.

Balajnichov considera que “el dopaje es difícil de combatir”, pero las federaciones y agencias internacionales hacen todo lo que está en sus manos para perseguir a los tramposos.

Como en anteriores ocasiones, el funcionario ruso opina que los casos de dopaje principalmente “golpean la imagen de aquellos países cuyos deportistas fueron descubiertos consumiendo sustancias prohibidas”.

En su opinión, una de las páginas más brillantes de los Mundiales será la despedida de la doble campeona olímpica y seis veces campeona mundial en salto con pértiga, la rusa Yelena Isinbáyeva, en cuyo honor se han diseñado las medallas de los Mundiales.

“Isinbáyeva está muy motivada, ya que es la última competición de su carrera. La federación rusa lo ha preparado todo con ese fin. Yo creo que todo esto le debe ayudar a ganar”, dijo, pese a que sus principales rivales, la estadounidense Jennifer Suhr y la cubana Yarisley Silva, tienen mejores marcas esta temporada.

La “zarina de la pértiga”, que ha marcado a lo largo de su carrera 28 récords mundiales, anunció que se retiraría tras los Mundiales de Moscú tras proclamarse por última vez campeona nacional hace dos semanas en el Luzhnikí.

En cuanto a las condiciones climatológicas, que preocupan a algunas delegaciones, Balajnichov aseguró que, según las previsiones, “no se espera lluvia”.

“Ahora mismo tenemos una temperatura de 20-22 grados muy agradable. Esperamos que durante la competición haga unos 24 grados durante el día y unos 20 durante la noche”, dijo.

Según las previsiones de la FAR, el Luzhnikí, estadio que acogió los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980 y la final de la Liga de Campeones entre Manchester United y Chelsea en 2008, albergará a más de 30.000 aficionados diarios durante los Mundiales.

“Se han vendido unas 30.000 entradas para cada jornada atlética. Es decir, tendremos unas 30-35.000 personas diarias en el estadio, contando invitados y los niños de escuelas deportivas, lo que ya es un estadio lleno”, apuntó.

Balajnichov admitió que la organización de competiciones deportivas ha cambiado desde el atentado de abril pasado durante el maratón de Boston.

“El atentado de Boston fue una gran tragedia y un shock para el mundo del deporte, y puso de manifiesto que algunas zonas en las competiciones deportivas quedan totalmente desprotegidas. Ahora, se presta más atención de las medidas de seguridad”, apuntó.

Tras dicho acto terrorista cometido presuntamente por dos hermanos chechenes los organizadores de los Mundiales de Moscú revisaron todas las medidas de seguridad, aunque el nivel ya era muy alto.

El jefe de la FAR aseguró que existen tres niveles de seguridad -los guardias del estadio, la policía y los efectivos antidisturbios de Moscú, y los órganos de seguridad del Estado-, a los que se suman los servicios de seguridad de los máximos dirigentes del país.

“No tengo ninguna duda de que todas esas estructuras coordinarán las medidas de seguridad y los organizadores no tendremos que preocuparnos de nada”, señaló.

Sea como sea, Balájnichov reconoce que garantizar la seguridad es mucho más fácil en un estadio, que al aire libre, donde competiciones como el maratón son mucho más vulnerables a ataques terroristas.

Recientemente, la guerrilla chechena amenazó con abortar la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi en febrero de 2014, lo que alertó a los organizadores de los Mundiales de Atletismo.

Ignacio Ortega