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sábado, 5 diciembre 2020 11:02

Mireia acaba quinta en 800

Mireia Belmonte ha alcanzado un nivel tan alto, que cada vez que se queda fuera del cajón, como este sábado en los 800 metros estilo libre, deja un sabor amargo a decepción. Más aún teniendo en cuenta que hace un año, en Londres, la badalonesa se colgó la plata en los Juegos Olímpicos en la prueba del medio fondo. La grandeza de la catalana está en que no se le exige como al resto de nadadores españoles, sabiendo que esta disciplina en España nunca ha logrado despegar a nivel internacional, sino que ya se espera de ella que compita como los otros ?cracks? del deporte español, ya sea los de fútbol, baloncesto o tenis.

Por ello, en la final mundialista del 800, en la que Mireia partía con la cuarta mejor marca, existían serias esperanzas de que volviera a soltar un bombazo. Va de menos a más, se ha contagiado con el ambientazo del Palau Sant Jordi y podía reeditar la hazaña de Londres. Sin embargo, Belmonte no estuvo súper este sábado. No nadó con la alegría y la soltura que ha demostrado toda la semana y acabó quinta, en una final en la que no tuvo opciones de medalla en ningún momento. Mireia esperaba una carrera muy rápida, porque sabía que la norteamericana Ledecky, la danesa Friis y la neozelandesa Boyle, como ya hicieron en el 1.500, marcarían un ritmo freténico que solo unas pocas podrían aguantar. No solo eso. La badalonesa se encontró la final más infernal de la historia. Friis y Ledecky volvieron a enfrascarse en un mano a mano demoledor, como en el 1.500, y protagonizaron un carrerón que acabó a lo grande: con récord del mundo, ocho minutos y trece segundos, una barbaridad que solo Ledecky podía lograr.

La joven norteamericana (16 años) es la mejor en las distancias largas, como lo era Grant Hackett. Ganó el 400, el 800 y el 1.500. ?Hat-trick? estratosférico, que la sitúa entre las más grandes de la historia. La estadounidense se va de Barcelona con cuatro oros (tres en pruebas individuales y también en el relevo de 4×200) y dejando la sensación de que es imbatible. Sabe aguantar muy bien el ritmo que le pongan las liebres, porque es consciente de que en el último 200 o 100 tiene una marcha más y se puede escapar en el sprint final. La del 800 fue una copia calcada del 1.500. Friis salió a muerte, hizo la selección natural y se quedó sola con Ledecky. La norteamericana acabó el 200 final en 2 minutos y 3 segundos, mientras que la danesa no pasó del 2.05. Dos segundos de diferencia, de los cuales casi el 60% se los sacó en el largo final, donde Ledecky olía la sangre de la plusmarca mundial y se puso a esprintar como si le fuera la vida.

El 8.13.86 final dejó viejo el registro que logró la británica Adlington en la final de Pekín. Friis firmó un 8.16.32 y Boyle, tercera, se fue a 8.18.58. Mireia, con 8.21.99, ni siquiera pudo pasar a la húngara Kapas y estuvo lejos de la marca que logró en Londres (8.18) que le habría dado el bronce. ?No he podido aguantar el ritmo de las mejores?, reconoció la nadadora catalana, cuyos parciales fueron 59, 1.03, 1.04, 1.03, 1.03, 1.03 1.03 y 1.02. Ledecky, en cambio, fue capaz de doblar casi todos los cienes a un minuto y dos segundos. Es decir, en cada hectómetro, Mireia se alejaba un segundo de la cabeza. ?Sabía que sería una carrera rápida?, dijo. No quiso poner excusas, pero sí admitió que durante la mañana se encontró algo mal y que en todo el día no tuvo buenas sensaciones. Belmonte no cree que sea producto de la acumulación de esfuerzos y este domingo en los 400 estilos quiere poner el broche de oro a su gran actuación. ?Hay que nadarlo todo y no rendirse nunca?, lanzó como aviso a sus competidoras. Haga lo que haga, su actuación ya ha sido sobresaliente. Ahora sólo queda ir a por la matrícula de honor.

En la jornada final de los campeonatos, además del 400 estilos con Mireia, la natación española pondrá la atención en Aschwin Wildeboer, que salvó la honrilla de los chicos españoles, que hasta ahora no habían colado a ningún representante en la final, y se clasificó para disputar las medallas en 50 espalda con la sexta marca. Mientras, Marina García, que fue sexta en 200 braza y séptima en 100, se quedó fuera de la final en la prueba corta de la braza.

La española Mireia Belmonte logró el récord de España en la prueba de 1.500 metros estilo libre (15.58.83) pero no pudo subir al podio ante la gran carrera de sus predecesoras, quienes nadaron en tiempos inferiores al anterior récord del mundo. Finalmente, la ganadora fue 1500 Ledecky con un crono de 15.36.53.

Melani Costa batió el récord de España de los 200 metros estilo libre y entró en las final de esta prueba con el primer puesto en su serie de semifinales. La mallorquina demostró en el Palau Sant Jordi su excelente progresión después de haber ganado la medalla de plata en los 400 libre el pasado domingo.

Durante la sesión matinal Melani rebajó con 1.57.01 el récord de España de la distancia que estaba en poder de Mireia Belmonte en 1:57.58 desde el 30 de marzo de 2012 en Málaga. La nadadora de Palma de Mallorca también se impuso en su serie, la tercera, en la que la australiana Bronte Barrat fue segunda con 1:57.14.

Otra española, Patricia Castro, no pudo entrar en las semifinales al ser séptima en su serie y vigésima tercera en la suma de las cinco carreras. Castro paró el crono en 2:00.36. En el total de las eliminatorias, la más rápida fue la francesa Camille Muffat con 1:56.53 por delante de la húngara Katinka Hosszu, oro ayer en los 200 estilos, y que hoy paró el crono en 1:56.73.

Por último, el nadador español Marc Sánchez se quedó fuera este martes de la final de los 800 metros libres. El joven mallorquín estuvo a buen nivel, pero no fue suficiente para lograr un puesto en una distancia donde están los mejores del mundo, firmando el decimoquinto mejor registro, bajando su marca cuatro segundos y por debajo de los ocho minutos, con un crono final de 7:57.64.

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