jueves, 24 septiembre 2020 11:25

La tarde perfecta de Ryan Lochte

Los genios siempre piden que la inspiración les venga trabajando. Al gran Ryan Lochte, quien durante toda la semana ha tenido que soportar mucha presión porque los resultados no llegaban como él quería, el duende le atrapó este viernes en el agua en la piscina del Palau Sant Jordi. En una jornada memorable, el nadador neoyorquino se colgó dos medallas de oro, en 200 metros espalda y como integrante del relevo largo de 4×200 estilo libre de EEUU, y puso los cimientos para imponerse también en el 100 m. mariposa en la final que disputará este sábado. Lochte es todo un veterano y ajeno a todo el ruido que había en torno a su actuación, su asalto al trono dejado por Michael Phelps, ha sabido esperar su momento para pegar un puñetazo en la mesa y dejar claro que él, a pesar de que su primer título mundial lo consiguió hace ocho años, sigue ahí.

Después de las señales no del todo buenas que emitió tras fracasar en el relevo corto de crol y en los 200 m. estilo libre, donde fue cuarto con un puesta en escena muy decepcionante, desde el entorno del estadounidense insistieron en que no había caso Lochte, que el nadador del Daytona Beach estaba muy fino y que los momentos de gloria estaban por llegar. Ante todo mucha calma, pedían. El tiempo les ha dado la razón. En los 200 m. estilos se sacó el jueves su primera espina y con su actuación estelar de este viernes soltó una bomba en el Sant Jordi, cuya onda expansiva se dejo notar en todo el planeta agua. Lochte llegó a Barcelona como el elegido, como el hombre llamado a coger la llama de Michael Phelps y con toda probabilidad asumirá su cetro mundial. Su doblete en menos de dos horas le confirmó como el rey de Barcelona. Su primera obra de arte fue en 200 m. espalda. Nadó como le gusta, liderando la carrera desde el principio y marcando el territorio con su gran salida submarina y sobre todo con los virajes, donde bucea como nadie. Salió a muerte, dobló en 27 segundos y ya no perdió la cabeza en toda la carrera. Firmó un discreto 1.53, pero no le importó. Las finales son para ganarlas, los récords se dejan para los mítines. El polaco Kawecki hizo plata y el norteamericano Clary, bronce. Su segunda gran actuación fue en las semifinales de 100 m. mariposa. Hizo el mejor tiempo de todos los participantes (51.48) y lanzó el aviso a los Le Clos, Czerniak, Korotyshkin, Cseh y compañía que buscará su cuarto oro, que además le daría billete para nadar el relevo de estilos y por tanto le abriría las puertas a la quinta victoria.

La gran exhibición de Lochte, en cualquier caso, llegó en la última prueba del día, los relevos de 4×200 libre. En poco menos de dos horas había nadado dos carreras, tenía unos dolores físicos muy fuertes, el cansancio hacía mella y casi sin descanso se marcó una segunda posta en el relevo impresionante. En la final de 200 m. solo pudo ser cuarto, pero en el 4×200 se creció, firmó la segunda (1.44) mejor marca de los 32 relevistas que nadaron la final y sirvió en bandeja el oro a sus compañeros Dwyer, Houchin y Berens. Rusia logró la plata y China se llevó el bronce, gracias a Sun Yang que fue capaz de nadar la última posta en unos siderales 1.43. Francia, que en Londres fue segunda, se quedó fuera del cajón.

La sexta jornada de los mundiales de Barcelona coronó además a la australiana Cate Campbell como la mujer más rápida del planeta, por delante de la sueca Sjostrom y la holandesa Kromowidjojo. Missy Franklin quedó cuarta. En 200 m. braza, mientras, la danesa Pedersen, que en las 'semis' batió el récord mundial, solo pudo ser segunda, ya que la rusa Efimova le superó en un último largo que pasará a los anales del deporte. En chicos, el húngaro Gyurta conquistó el oro, el alemán Koch fue segundo y el finés Mattsson, tercero