Compartir

España quería hoy reconciliarse con la historia, esa que le arrebató, hace 21 años, en este mismo escenario y ante el mismo rival, un oro olímpico tras tres prórrogas, pero Barcelona sigue estando en deuda con el equipo español, que hoy volvió a caer ante Italia (3-4).

Diecinueve minutos sin marcar condenaron a España ante la campeona mundial y subcampeona olímpica, maniatada en ataque por su rival pero escasamente exigida en defensa. Además, los transalpinos volvieron a contar, de nuevo, con la enorme actuación del mejor portero del mundo, Stefano Tempesti, que desbarató las pocas ocasiones que los anfitriones fabricaron esta noche.

El próximo jueves, los italianos pelearán por un puesto en la final con la selección de Montenegro, que hoy se clasificó para semifinales del Mundial al vencer por la mínima a Serbia (9-8), el equipo que le privó de la medalla de bronce en los pasados Juegos Olímpicos de Londres.

Un año después, los montenegrinos se cobraron la revancha en un partido muy duro y muy táctico en el que las jugadas en superioridad cobraron un papel fundamental en los cuatro períodos.

Los serbios lograron tener dos goles de renta en dos ocasiones (2-4 y 4-6), pero Montenegro no dejó que se escaparan en el marcador y enjugó la renta al descanso (6-6).

Una segunda mitad muy igualada se resolvió con un gol de Ivovic a falta de 1:10 para el final. Los serbios dispusieron de un último lanzamiento para forzar la prórroga, pero el obús de Prlainovic encontró respuesta en el meta Radic.

Hungría y Croacia disputarán la otra semifinal. La campeona olímpica sufrió lo indecible para derrotar a Australia (7-6), que tuvo un opción clarísima de llevarse el partido en la última jugada del tiempo reglamentario pero que, finalmente, acabó cayendo tras dos prórrogas.

Fue un partido feo, trabado y con pocas ocasiones de gol que pudo caer de cualquier lado, pero que finalmente resolvió el mayor oficio croata en el segundo tiempo añadido.

Hungría, en cambio, tuvo menos problemas de los esperados para clasificarse para la penúltima ronda, al derrotar con comodidad (3-9) a la hasta hoy invicta Grecia, el equipo que más había sorprendido por el nivel exhibido en este Mundial, pero que esta tarde no estuvo a la altura de las expectativas que había generado.

Fue un partido duro y trabado que se decantó del lado magiar tras el descanso, al que se llegó con un ajustado 2-3. En la segunda mitad, Grecia fue acusando poco a poco el desgaste y Hungría imponiendo su mayor experiencia en las grandes citas, para acabar a lo grande, con un último parcial de 0-4, que dejaba bien clara su superioridad.