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La consigna que tenían Ona y Marga era bailar y disfrutar. Y ponerle más energía a ese tango que la selección española diseñó para los mundiales de Shangái, en 2011, y que el equipo nacional ha recuperado para Barcelona, con el objetivo de tratar de arañarle unas décimas a las chinas y soñar con la plata. Lo cumplieron al dedillo: firmaron su mejor actuación de la temporada e hicieron vibrar a un Palau Sant Jordi totalmente entregado, pero no fue suficiente.

El 94.99 de Carbonell y Crespí se quedó algo corto frente a la colosal actuación de las chinas, un ejercicio clásico, ejecutado a gran altura y sin errores, que separó a la pareja española de la tan ansiada plata. No pudo ser, España quería reeditar la segunda plaza de Londres, donde también se presentó con el tango, pero finalmente tuvo que conformarse con el bronce.

Ona y Marga entraron de manera pasional. Se les nota que han trabajado duro y que han tomado clases de baile al ritmo de Carlos Gardel. Sedujeron con una propuesta viva, alegre, dinámica, aunque cometieron algún desajuste y tuvieron fallos de sincronización. Sobre todo Marga, que ha tenido que acoplarse en solo seis meses a Ona y se le nota que aún está un escalón por debajo. Necesita un proceso de aprendizaje para ponerse a su nivel. En cualquier caso, parece casi una rutina que España gane medallas en estos campeonatos mundiales de Barcelona y alguno incluso podría pensar que resulta hasta fácil, sin embargo, la actuación de las chicas de la 'sincro' está siendo espectacular.

«Estoy muy feliz», expresó Carbonell, que tenía un sabor agridulce y que tuvo un recuerdo para las víctimas del accidente de Galicia. «Las chicas del equipo hicimos juntas el Camino de Santiago y estamos cerca de la gente de allí. Estoy feliz por el resultado, pero a la vez triste», señaló. Crespí se unía al recuerdo afectivo de su compañera. «Estamos con las familias que han sufrido el trágico suceso», dijo. Sobre la medalla, Crespí insistió en que el tercer puesto tiene mucho merito, si tenemos en cuenta el poco tiempo que llevan nadando juntas la catalana y la mallorquina.

Con el último bronce colgado del cuello, el combinado nacional suma ya cinco preseas, cuatro de bronce y una de plata, un resultado que le acerca al objetivo del siete de siete, mucho más realista, sopesando que China no participa en el equipo libre y en el combo y por tanto esas dos platas son casi seguras. Lo del primer puesto ya es otro cantar. España soñaba con colgarse algún oro, pero Rusia se está mostrando tan superior que a día de hoy se antoja muy complicado si quiera acercarse a las nadadoras del este. La pareja formada por las Svetlanas, Romashina y Kolesnichenko, volvió a dar una lección de cómo se nada un dúo libre: fueron valientes, rompedoras, jugaron con el maquillaje, los trajes y los gorros, se atrevieron con todo y pusieron el Palau Sant Jordi patas arriba con una actuación gótica y muy 'heavy metal'. Los riffs de Metallica han sonado varias veces en el Palau Sant Jordi, cuando James Hetfield y los suyos se han acercado de gira, y en esta ocasión retumbaron al ritmo de dos nadadoras que obtuvieron un 97.68, pero que perfectamente podían haber superado el 98. El 10 se resiste en estos campeonatos y veremos si el conjunto ruso tiene alguna sorpresa para las dos jornadas que quedan, el equipo libre y el combo.