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domingo, 25 octubre 2020 4:18

Contador, a recomponerse

La vida de Alberto Contador continúa siendo un tobogán en la que los altos y los bajos no tienen término medio. Siempre ha sido así y siempre lo será. Es un ciclista en el que sus grandes momentos suelen conducir a grandes decepciones, en las que muchas veces él no ha tenido toda la responsabilidad.

¿Volveremos a ver al Contador de 2009 o 2010? Todo va a depender de que físicamente sea capaz, él y su entorno, de recomponerle físicamente, de conseguir, de nuevo, que resulte competitivo…para poder ganar un Tour.

No hay que olvidar que estando muy lejos de su forma ha terminado cuarto en París. Lo que se le avecinaba en el Tour lo sabía mejor que nadie el propio Contador , que había corrido el Dauphiné Liberé, lo que sirvió para comprobar no solo su estado físico, sino el de sus rivales. Y allí vio lo que se le iba a venir encima, sin margen para remediarlo .

Desde que comenzó a correr en San Luis (Argentina) en el mes de enero, donde llegó un poco alto de peso, Contador no ha conseguido un momento de forma idóneo. No lo lograría ni en Omán, ni en la Tirreno-Adriático, ni tampoco en la Vuelta al País Vasco, que siempre ha sido un buen test para él, al margen de que la ganase, o no. No solo ha sido su estado físico, sino el sicológico, el que le ha martirizado.

Una cosa es que Chris Froome haya estado intratable y otra que le hayan superado corredores como Nairo Quintana (23 años) o Purito Rodríguez (34 años), por no hablar de Valverde (33 años), que también ha estado más fuerte que él.

Ha tenido que sentir en muchas ocasiones impotencia. El equipo con el que contado a su lado, Saxo-Tinkoff, le ha servido para tapar parte de los problemas que ha tenido. Le han hecho mucho más llevadero el sufrimiento.

Revisar su preparación

No es fácil para un triple ganador del Tour (el de 2010 se lo quitaron por su positivo con clembuterol) ver como se va quedando en el terreno en el que antes hacía las diferencias. Es el tercer Tour seguido en el que no se asoma al podio. Demasiado tiempo, más que nada porque seguirán apareciendo nuevos nombres, corredores más jóvenes y con hambre de triunfo.

En 2011, en el Tour que ganó Cadel Evans, terminó quinto después de atacar de lejos en el Galibier con Andy Schleck. Venía de ganar el Giro de Italia. El de 2012, el de la irrupción del Sky, tampoco lo pudo correr al estar sancionado.

En el de 2006 no pudo tomar la salida en Estrasburgo al no permitir la organización a su equipo que se pusiesen los dorsales por las secuelas de la Operación Puerto.

En 2008 pagó las consecuencias de los positivos de Vinokourov y Kashechkin, que dejaron a su equipo fuera del Tour. ¿Volverá a ganar el Tour? La presencia de Froome, de Nairo Quintana, se lo va poner muy difícil, salvo que físicamente consiga amortiguar la diferencia que han mostrado sus rivales sobre él.

Tendrá que revisar su preparación, quizá cambiar su sistema de trabajo, buscar nuevas ideas. Sí por algo se ha caracterizado siempre es por la capacidad de trabajo que ha tenido. Hace falta que su moral se rearme, que vuelva a la normalidad o quizá también pensar que hay vida después del Tour de Francia.

Es cierto que hay un cambio generacional, que Cadel Evans está en la decadencia, que Andy Schleck no sabemos a donde será capaz de llegar, que Bradley Wiggins lo tendrá imposible para ganar un Tour. Todo eso es cierto, pero también que Contador debe de intentar cambiar la tendencia en la que está metido. Su ausencia de la Vuelta a España es comprensible. Volver a pegarse con Purito Rodríguez, con Valverde, Samuel Sánchez y Nibali, sabiendo el estado físico en el que se encuentra, es hacerle padecer otro calvario.

Él, primero, y Saxo-Tinkoff después tendrán que tomar decisiones importantes. Contador sigue teniendo futuro, quizá no tan alto como el que nos tenía acostumbrados, pero desde luego vale más que lo que se la visto en este Tour.

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