viernes, 14 agosto 2020 16:33

Rui Costa siempre llama dos veces

Después de subir dos veces Alpe D´Huez, de llevar una media horaria en diecinueve etapas de 40,753 kilómetros por hora, no se le pueden pedir al pelotón del Tour muchas alegrías, hazañas fuera de lo normal. No se sabe si esta era la etapa que tenía prevista Alberto Contador para atacar.

El único entre los cinco primeros de la general que probó a sus rivales fue Purito Rodríguez, en la parte final del último de los seis puertos que se pasaron. Quedaban seis kilómetros para la meta y los cinco primeros de la general corrían pegados. Se esperaba algún movimiento de Contador, bien subiendo o bajando, también de Nairo Quintana, que realizó un amago.

No había la suficiente dureza para sorprender a nadie, ni en la ascensión, ni tampoco en la bajada, que estaba mojada, pero era ancha.

Definitivamente no era una etapa para nada serio entre los mejores, lo que no impidió que se convirtiese en uno de esos días tácticos que comienzan con la búsqueda de una escapada de lejos, en la que siempre hay alguien que termina sobreviviendo después de muchos kilómetros.

La dureza la mayoría de las veces sirve para que la primera selección que se haga sea natural.

Desde que Ion Izagirre y Robert Hesjedal, el vencedor del Giro del año pasado, probaron en el Glandon, hasta que Rui Costa ganaba en Le Grand Bornand, asistimos a un ciclismo de diferentes niveles, en el que había corredores y equipos que buscaban alguna de las porciones del pastel del Tour que quedan por repartirse. Euskaltel-Euskadi volvió a lanzar a su mejor hombre, Mikel Nieve, que tuvo, él y todos los que iban en la escapada que se jugaría la victoria, la desgracia de que en ella fuese Rui Costa, muy bien protegido por Rubén Plaza y José Joaquín Rojas.

También Mikel Nieve contaba con Sicard, al que le tocó trabajar para hacer saltar en pedazos los segundos que acumulaba de ventaja Pierre Rolland. Euskaltel le hacía el trabajo a Cofidis y a Movistar, porque estaba más necesitado que ellos.

Así es el ciclismo. Estaban en esa fuga corredores como Kloden, Bardet, De Marchi, Dani Navarro, De Clerq, Bakelants, Kloden o Robert Gesink. Buenos ciclistas, con experiencia, que saben como hay que intentar jugársela.

Rui Costa estaba pero no se le veía, hasta que a diecinueve kilómetros de la meta surgió, atacó, subiendo la Croix Fry. Cuando Costa ataca es para ganar. Rolland sólo aguantó un kilómetro a su rueda, antes de quedarse solo frente al abismo mojado que tenía enfrente.

Costa, siempre en fuga

En ese momento se apagaban las luces de todos los que se imaginaban con los brazos levantados en Le Gran Bornand. Costa siempre va a más, siempre aumenta la ventaja sobre sus rivales, nunca pasa una crisis. No le gusta desperdiciar fuerzas.

Es verdad que para poder atacar, a falta de dos días para acabar un Tour, hay que estar fuerte, pero también saber jugar tácticamente. Y en ese apartado, el portugués, lo borda. Controla todo lo que tiene a su alrededor.

Ya había vencido en Gap, perdió mucho tiempo en Alpe D´Huez y ayer los segundos fueron aumentando a su favor mientras la meta se acercaba. Andreas Klöden, que ya había sido segundo en Le Gran Bornand en 2004, se quedó en el intento de darle una victoria a RadioShack.

Rui Costa comparte habitación con Nairo Quintana, al que ve «muy tranquilo. No está nada nervioso». El vencedor de la Vuelta a Suiza demostró una seguridad que sorprende. Acostumbrado a mantener un liderato, nunca aparenta un estado de nerviosismo.

Tiene muy estudiado el engranaje del triunfo. Lograba su tercera victoria en el Tour. La primera la consiguió en Super Besse, en un año complicado para Movistar, que padeció la muerte de Xavi Tondo, los graves accidente de Rubén Plaza y Mauricio Soler, que no pudo volver a correr, sin olvidar que tuvieron que apartar del equipo a Marzio Bruseghin, por una investigación en Italia sobre su pasado en el equipo Lampre. Un temporada para olvidar.

Entonces, como ahora, como en Gap, Rui Costa fraguó su dominio en una larga escapada. Estuvo escapado 183 de los 189 kilómetros que tenía la etapa. Sólo la necesidad de tener que ganar consigue que muchos ciclistas sean capaces de enrolarse con él en una misión que termina por ser imposible para sus compañeros de fuga. Ir con Rui Costa en una escapada resulta temerario.

Lo que no consigue quitarse de encima es la historia de su positivo con metilhexaneamina en el campeonato portugués contrarreloj, un estimulante que la AMA había incluido en su lista en enero de 2010.

Este viernes le volvieron a preguntar por él: «Pasó hace mucho tiempo y ya lo tengo olvidado». Logró demostrar que fue a causa de un suplemento alimenticio a base de arginina, contaminado, que comieron. Le cayeron cinco meses de sanción

Tampoco se olvida su pelea con el asturiano Carlos Barredo en la meta de Pau. La edad le ha hecho serenarse. Rui Costa acabó segundo en el Tour del Porvenir que ganó el belga Bakelandts. Es un corredor que tiene capacidad para asumir liderazgos en pruebas de una semana y quien sabe, quizá también en tres.

Mientras Rui Costa era un seguro de vida para Movistar, Alejandro Valverde vio que el polaco Michal Kwiatkowski tenía problemas y atacó, para meterse entre los diez mejores de la general.Valverde, sin los 9:54 que se dejó el día de los abanicos sería segundo en la general e este Tour. También Dani Navarro, que siempre había estado al servicio de Contador, conseguía gracias a la diferencia con la que llegó la escapada meterse entre los diez mejores, junto a Contador y Purito Rodríguez. Un buen dato, importante, que no ha inquietado para nada a Froome.

Movistar sigue sumando, apurando todas sus opciones, a la espera de la última oportunidad que se le presentará hoy. No será fácil que una escapada consiga llegar a la meta. Hay muchas cosas en juego en la llegada, segundos que puede ser decisivos para conseguir un hueco en el podio de París al lado de Froome, al que se le vio muy tranquilo.