domingo, 27 septiembre 2020 19:14

Jordi Torres puso el corazón y Pol Espargaró la calculadora

Arrastrando la rodilla y el codo por el primer sitio del cajón, con una sonrisa de oreja a oreja y con constantes dedicatorias a su familia y su entorno. Así soñaba la afición española ver por fin a Jordi Torres, y así se produjo en Sachsenring. El piloto de Aspar se impuso con autoridad en la categoría intermedia, dando sensación de que no para de crecer y de que el trabajo serio y concienciado acaba dando sus frutos, siempre que se tenga talento. Y de eso Torres anda sobrado. Imitado en las redes sociales, querido en su equipo -el propio Terol fue a darle la enhorabuena pese a haber abandonado minutos antes-, respetado dentro y fuera del ?paddock? y, a partir de ahora, un rival al que todos tendrán muy en cuenta.

El ?81?, que salía desde la segunda posición, pronto se puso a rueda de Pol Espargaró, por delante del ?poleman?, Simeon, que salió mal y tuvo que conformarse con la cuarta plaza en los primeros metros y hasta la línea de meta. Torres supo leer la carrera a la perfección. Primero, dejar que ?Polyccio? tirase para marcharse tras él. Después, en el último tercio de carrera, adelantando y marchándose a por el triunfo. No tener nada que perder dio alas al de Rubí, que poseía ritmo, ganas y voluntad para llevarse una victoria tan trabajada como merecida.

Pol Espargaró, sin embargo, iba atormentado con la duda de si seguir a su compatriota o mirar de reojo las prestaciones de Scott Redding, que nunca terminó de adaptarse a Sachsenring y finalizó séptimo. El excesivo desgaste de sus neumáticos y la falta de agarre acabaron decidiendo por él, y a Espargaró no le quedó más remedio que elegir la táctica conservadora, esa que no deja indiferente a nadie pero que no aporta respuestas sobre si fue acertada o no hasta mediados de noviembre. La elección se transformó en un problema en el momento en el que Corsi también percibió la situación. El italiano adelantó a Pol y certificó la segunda plaza, dejando al español con esa mezcla de sentimientos entre la alegría y no haber rescatado un mayor botín.