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Tampoco los duelos deportivos entre Estados Unidos y Cuba acaparan la atención de la opinión pública del país de las barras y las estrellas ante la superioridad que actualmente poseen en todas las modalidades, incluida la del fútbol.

Estados Unidos y Cuba se medirán este sábado en la segunda jornada de la Copa Oro dentro del Grupo C sin que haya nada de especial en el encuentro que con toda seguridad será ganado por el equipo anfitrión muy superior en todos los aspectos al antillano.

Los fantasmas de la deserción siempre planean en la comitiva isleña, uno de los países que más jugadores ha perdido históricamente para convertirse en refugiados políticos, aunque esta vez no esperan que se produzca ninguna, ni cambie nada en las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, la Copa Oro siempre ha sido una oportunidad única para los futbolistas cubanos que desean dejar la isla e incorporarse al fútbol profesional de la Liga Nacional de Estados Unidos (MLS).

La pasada edición de la Copa Oro del 2011, Yosniel Mesa optó por abandonar la concentración para pedir asilo político a Estados Unidos para formar parte de los 20 jugadores que lo hicieron desde 1999 al 2012, sin que ninguno de ellos haya destacado en el fútbol de la MLS, aunque sus vidas cambiasen en otros aspectos.

Los últimos en desertar fueron cuatro jugadores de las categorías inferiores que llegaron a Estados Unidos cuando formaban parte de la selección sub-20 y estaban concentrados en Toronto (Canadá).

Las sospechas e interrogantes sobre la no convocatoria de Domingo Francisco y Marcel Hernández para esta edición de la Copa Oro también son inevitables.

Ambos son dos de los jugadores más importantes del combinado isleño y el temor de la organización por su abandono pudo haberse convertido en la razón de su ausencia.

La versión oficial que brindó la organización fueron los problemas físicos que arrastran ambos jugadores, pero se piensa que existía el temor entre las autoridades deportivas cubanas que tuviesen la intención de pedir asilo político en Estados Unidos, que reciben de inmediato y sin ningún tipo de problema.

Mientras, la delegación de Cuba, que encabeza el seleccionador Walter Benítez reconocen que no es lo mejor ni lo más agradable ver a compañeros que se van y ya no los vuelves a ver, pero la realidad es que llegan para competir.

“Cuando se da una situación como ésa, lo primero es que nos hace daño al equipo. Si un jugador titular deja un vacío que tiene que ocupar otro jugador y eso da como consecuencia a que hay que volver a retomar la estrategia”, declaró Benítez. “Todo el trabajo hecho se tira a la basura, por eso es importante que los jugadores se mentalicen en que siempre tienen que representar a su equipo a sus compañeros”, argumentó.

A pesar de los precedentes, la comitiva asegura estar serena ante una posible deserción en esta edición de la Copa Oro.

“Hoy estamos tranquilos. Tenemos todo el grupo y creo que vamos a terminar la competencia con todos los jugadores sin ningún problema. No tenemos ninguna preocupación al respecto”, aseguró Benítez.

Los jugadores cubanos también lo tienen muy claro, que no es fácil quedarse sin compañeros con los que han trabajado durante años, pero al final la vida sigue y a los que deciden abandonarlos les desean la mejor de las suertes.

Dentro de la delegación cubana también destacan que la rivalidad entre ambos países ya no es la misma y que ahora ya, de alguna manera, se ha establecido una separación clara entre lo que es política y deporte.

“Todo este enfrentamiento es simplemente deportivo, no hay nada político”, manifestó Benítez. “Todo gira alrededor del fútbol, lo que genera el fútbol es la amistad y lo positivo. No hay nada que tenga que ver con lo político”.

Pero si reconocen que siempre que se enfrentan a Estados Unidos la motivación es mayor que cuando lo hacen ante otros rivales.

“Vamos a tener la oportunidad de enfrentar a una de la grandes selecciones de Concacaf. Cuba va a luchar en todo momento en el partido, tratar como siempre hemos hecho. Sabemos que va a ser un partido muy difícil, pero estamos preparados”, subrayó Benítez.

El duelo entre Cuba y EEUU será la décima ocasión en la que se enfrenten desde 1947, el equipo de las barras y las estrellas ganó siete veces, logró un empate y sufrió una derrota.

“Esperemos que al final sea un resultado positivo para nosotros porque eso significaría que vamos por el buen camino del progreso”, agregó Benítez.